Reino Unido, Canadá y Australia reconocen a Palestina y alteran el tablero diplomático

21 septembre 2025 - 15:19

 La escena internacional presenció este domingo un viraje cargado de simbolismo. Reino Unido, Canadá y Australia reconocieron oficialmente al Estado de Palestina, con Portugal preparado para dar el mismo paso antes de la Asamblea General de la ONU. El gesto llega en un momento en que Gaza soporta una ofensiva militar devastadora y Cisjordania se encuentra amenazada por proyectos de colonización que fracturan su viabilidad territorial.

El movimiento británico, anunciado por el primer ministro Keir Starmer, rompe décadas de cautela diplomática. Londres asumió el reconocimiento con el argumento de “revivir la esperanza de paz entre palestinos e israelíes”. Ottawa, en voz del jefe de gobierno Mark Carney, afirmó que Canadá ofrece su cooperación para construir “la promesa de un futuro compartido”. Canberra, a través de Anthony Albanese, habló de “las aspiraciones legítimas y prolongadas del pueblo palestino a tener un Estado propio”. Tres mensajes distintos que convergen en un mismo horizonte: legitimar la existencia política de Palestina.

El impacto no reside solo en el gesto simbólico, sino también en la procedencia de los actores. Dos miembros del G7 y un aliado estratégico del bloque occidental sitúan la cuestión palestina en el centro de la agenda. Este paso marca distancia respecto a Washington y evidencia una fisura entre potencias que, hasta ahora, habían privilegiado el consenso atlántico. La reciente visita de Donald Trump a Londres ilustró ese quiebre: mientras Starmer defendía su decisión, el presidente estadounidense reiteraba su desacuerdo y advertía de “consecuencias” para la relación bilateral.

En Israel, la respuesta fue inmediata y cargada de dramatismo. Benjamín Netanyahu denunció que el reconocimiento premia al “terrorismo monstruoso” y prometió dar batalla diplomática en todos los foros. Su ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, reclamó aplicar soberanía israelí sobre Cisjordania y desmantelar la Autoridad Palestina. La retórica endurecida contrasta con la realidad de un aislamiento que crece en cada capital europea y latinoamericana.

El telón de fondo es la guerra que estalló en octubre de 2023, tras el ataque de Hamás contra territorio israelí. Desde entonces, Gaza ha sufrido una ofensiva que supera los 65.000 muertos palestinos, en su mayoría civiles, según cifras validadas por la ONU. A ello se suma la amenaza del plan E1 en Cisjordania, que busca expandir los asentamientos y dividir el territorio. La conjunción de guerra abierta y anexión territorial alimenta la percepción de que la solución de dos Estados corre peligro de evaporarse sin una acción internacional concertada.

En Nueva York, la cumbre copresidida por Francia y Arabia Saudita avanzará en esa dirección. Una decena de países confirmarán su adhesión al reconocimiento, reforzando la idea de que el mapa diplomático se está reescribiendo con rapidez. La iniciativa también pone a prueba a las cancillerías latinoamericanas, que en su mayoría ya han respaldado la causa palestina, pero que ahora enfrentan la posibilidad de un frente más amplio en el seno de Naciones Unidas.

El reconocimiento de Reino Unido, Canadá y Australia no equivale a una solución inmediata del conflicto. Sin embargo, introduce un cambio cualitativo en la narrativa global: Palestina aparece como sujeto político con legitimidad propia y no como un expediente pendiente. En esa transformación del discurso se juega la posibilidad de reabrir un camino hacia la paz que articule justicia, seguridad y futuro compartido.

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