La ONU impulsa un mapa más fiel a la dimensión de África; Estados Unidos, único voto en contra

05 septembre 2026 - 07:20

La Asamblea General aprobó por 164 votos contra uno y seis abstenciones la resolución «Correct the Map», promovida por Togo en nombre del Grupo Africano. El texto, que no es vinculante, recomienda sustituir en la enseñanza, los medios y las plataformas digitales la proyección de Mercator por representaciones que respeten mejor las superficies reales de los continentes.

 África no ha aumentado de tamaño ni Estados Unidos se ha hecho más pequeño. Lo que pretende cambiar la Asamblea General de Naciones Unidas es la manera en que ambos aparecen representados en los mapamundis.

La ONU aprobó este viernes la resolución A/80/L.104, titulada «Correct the Map», destinada a promover representaciones cartográficas que respeten mejor las proporciones reales de los continentes. El texto fue impulsado por Togo en nombre del Grupo Africano y contó con el respaldo de la Unión Africana.

La iniciativa obtuvo 164 votos favorables. Estados Unidos fue el único país que votó en contra, mientras que Estonia, Georgia, Lituania, Moldavia, Serbia y Ucrania se abstuvieron.

La resolución no obliga a los Estados a adoptar un mapa determinado, no prohíbe la proyección de Mercator y tampoco modifica fronteras o denominaciones territoriales. Su objetivo es fomentar el uso de proyecciones de áreas equivalentes, como Equal Earth, especialmente en los sistemas educativos, los medios de comunicación, las publicaciones oficiales y las plataformas digitales.

Una distorsión conocida desde hace siglos

La proyección de Mercator fue creada en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator para facilitar la navegación marítima. Su principal ventaja es que conserva los ángulos y permite representar determinadas rutas mediante líneas rectas. Sin embargo, agranda progresivamente las superficies conforme se aproximan a los polos.

Como consecuencia, Groenlandia puede parecer casi tan extensa como África, cuando el continente africano tiene aproximadamente catorce veces su superficie. También Canadá, Rusia, Europa y las zonas septentrionales de Estados Unidos aparecen sobredimensionados en comparación con África, América Latina y el sur de Asia.

En una proyección de áreas equivalentes, Estados Unidos parece más pequeño que en los mapas de Mercator. No se trata de una reducción política o territorial, sino del resultado matemático de representar cada país según una proporción más próxima a su superficie real.

Ningún mapamundi es perfecto

Trasladar la superficie curva de la Tierra a un plano exige necesariamente introducir deformaciones. Ninguna proyección puede conservar simultáneamente las superficies, las formas, las distancias y las direcciones.

Equal Earth, desarrollada en 2018 por los cartógrafos Bojan Šavrič, Tom Patterson y Bernhard Jenny, prioriza la proporcionalidad de las superficies y procura mantener una forma reconocible de los continentes. A cambio, introduce otras alteraciones inevitables.

La discusión no consiste, por tanto, en decidir qué mapa es absolutamente verdadero y cuál es falso, sino qué proyección resulta más adecuada para cada uso. Mercator continúa siendo útil para determinadas funciones de navegación, pero ofrece una imagen muy engañosa cuando se utiliza para comparar el tamaño de países y continentes.

Una cuestión educativa y también política

El ministro togolés de Asuntos Exteriores, Robert Dussey, defendió ante la Asamblea General que los mapas influyen en la educación, alimentan el imaginario colectivo y condicionan la percepción que las sociedades tienen de cada región del planeta.

La iniciativa africana no acusa al propio Mercator de haber concebido una herramienta colonial. Su mapa respondía a las necesidades náuticas de su época. La crítica se dirige a su posterior generalización en aulas, publicaciones y medios como si ofreciera una representación neutral de las dimensiones terrestres.

Para sus promotores, esa utilización continuada ha contribuido a minimizar visualmente África y a presentar el continente como un espacio periférico. Corregir esa percepción constituye, según la Unión Africana, una forma de justicia cognitiva y de rigor científico.

Washington denuncia una «agenda ideológica»

Estados Unidos rechazó la resolución al considerar que introduce una agenda ideológica en Naciones Unidas y distrae a la organización de cuestiones relacionadas con la paz, la prosperidad y las relaciones internacionales.

Francia, por el contrario, copatrocinó el texto y anunció que abandonará Mercator en sus representaciones oficiales del mundo para utilizar la proyección Eckert IV, también concebida para respetar las superficies relativas.

La posición estadounidense convirtió una cuestión aparentemente técnica en un debate político sobre quién ha definido tradicionalmente la imagen del mundo y hasta qué punto esa representación sigue condicionada por una mirada heredada del pasado.

Un cambio gradual y voluntario

La resolución no transformará de inmediato los mapas escolares ni obligará a las grandes plataformas tecnológicas a modificar sus servicios. Su alcance jurídico es limitado, pero puede influir en las agencias de la ONU, los gobiernos, las editoriales, los medios y las empresas cartográficas.

Togo ha anunciado que comenzará a introducir las nuevas representaciones en sus materiales escolares y que promoverá conversaciones con otros gobiernos y compañías vinculadas a los mapas, los sistemas de posicionamiento y los servicios geográficos.

La geografía física seguirá siendo la misma. Lo que la ONU invita a revisar es la jerarquía visual con la que varias generaciones han aprendido a contemplarla. África no necesita ser agrandada: necesita dejar de aparecer artificialmente disminuida.

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