La Asamblea General de la ONU y la crisis del multilateralismo

29 septembre 2025 - 18:36

El análisis de Luis Fernando Vargas publicado esta semana en Razón Pública aborda algunas de las intervenciones que tuvieron lugar en las Naciones Unidas la semana anterior en el marco de la 80ª Asamblea General (AG80) que ha sido más mediática que nunca, según observa el profesor de Relaciones Internacionales. Entre los discursos de los presidentes y representantes, le resultó llamativo el discurso del presidente colombiano, Gustavo Petro, por su defensa de Palestina, aunque nuevamente la fragilidad de la política exterior colombiana quedó expuesta. En términos generales, los mensajes de esta Asamblea General delinean el rumbo que tendrá la política mundial en los próximos meses, esboza el académico.

Desde hace 80 años, cada septiembre, los jefes de Estado y de Gobierno se han dado cita en la sede de Naciones Unidas en Nueva York para debatir los principales desafíos globales y desarrollar agendas bilaterales. El académico observa que ha quedado evidenciado que “el multilateralismo atraviesa su peor crisis y los discursos reflejaron esa fragilidad”.

Comparativamente, esta edición de la Asamblea General ha sido más mediática que en los años precedentes. “El mundo está convulsionado por 56 conflictos bélicos en curso, y la cobertura en tiempo real amplificó el interés ciudadano”, apunta el experto.

Respecto a los discursos más esperados, nota, estaban los de Donald Trump (Estados Unidos), Xi Jinping (China), Vladímir Putin (Rusia), Volodímir Zelensky (Ucrania) y Benjamín Netanyahu (Israel). Sin embargo, Xi no asistió y delegó en su lugar al primer ministro Li Qiang. Entre tanto, la intervención virtual de la representación palestina en cabeza de Mahmoud Abbas fue bien recibida y aplaudida. Destaca, también, que el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, hizo un llamado urgente para reformar la ONU y superar el bloqueo permanente que impone el veto de las cinco potencias del Consejo de Seguridad.

De la extensa intervención del mandatario americano Donald Trump sobresalieron, como es usual, sus formas agresivas, incluso arrogantes, y el ya conocido desprecio al multilateralismo y a las instituciones internacionales.

Trump dijo que él ha evitado más guerras por cuenta propia que las Naciones Unidas. El mensaje tiene dos lecturas a juicio del analista citado. “En primer lugar, este discurso confirma la línea nacionalista adoptada desde enero, cuando Trump asumió su segundo mandato, con su ataque consiguiente contra unas instituciones multilaterales que no respaldan ni avalan las actuaciones de Estados Unidos bajo una lógica unilateral, egoísta y ambiciosa […] En segundo lugar, cabría entender que la intención de Trump fue sacudir un sistema internacional paralizado frente a los conflictos armados. Su agresividad al exigir eficacia a la Organización puede leerse como un llamado a repensar su funcionamiento bajo su liderazgo. Sin embargo, un cambio genuino exigiría eliminar el privilegio del veto de Estados Unidos y de los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad, algo que Trump jamás contemplaría”.

Respecto al primer asunto, el profesor explica que, si Washington mantiene este rumbo y esta política, otros actores, particularmente China, sabrán aprovechar ese reacomodamiento global para ganar protagonismo.

En cuanto al segundo punto, el escenario sugiere una oportunidad de avanzar en la transformación del Consejo de Seguridad. Un reclamo que no es nuevo puesto que la arquitectura de este respondió en su día a las consecuencias de la II Guerra Mundial. El llamamiento para reestructurarlo, a la luz de los problemas y necesidades actuales, tiene vigencia.

Hubo dos temas fundamentales tratados en la Asamblea General, además de la guerra en Gaza: por un lado, la cuestión migratoria, sus desafíos y dificultades, pero el punto que a este respecto menciona el académico es de gran relevancia: “el mundo ha puesto más empeño en detener y castigar a los migrantes que en enfrentar las razones que los expulsan de sus territorios”.

El otro gran tema tiene que ver con las guerras y la necesidad de que los organismos multilaterales recuperen su capacidad de acción ante las confrontaciones actuales. Es decir, deben combinarse medidas que permitan abordar de manera multidimensional los grandes problemas globales. Por todo ello, el multilateralismo precisa una reforma urgente.

En este contexto ha tenido lugar la intervención del presidente de Colombia Gustavo Petro, quien hizo alusión a varios temas de interés internacional que van desde el cambio climático hasta la guerra en Gaza. Para Vargas, un alto porcentaje de los planteamientos del mandatario colombiano es acertado y el escenario constituyó una de las pocas ocasiones de plantarse ante la asimetría que plantea el poder estadounidense.

No obstante, “el acierto en muchas de sus afirmaciones termina diluyéndose ante sus posturas alejadas de la realidad y pronunciamientos que no se ajustan a los principios constitucionales que soportan las relaciones internacionales de Colombia”, según explica el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad EAFIT.

En particular su propuesta de conformar un ejército mundial, que incluso se enfrente al de los Estados Unidos, es un despropósito, dice el experto. “Ese despropósito, además de inviable, es paradójico cuando se anhelan escenarios de pacificación”. Vargas agrega que “lo más preocupante es instar a la desobediencia de un ejército de otro Estado en su propio territorio. Esas posturas injerencistas son inaceptables. Y claramente caricaturescas cuando se está refiriendo a las fuerzas militares más poderosas del planeta”.

Lo ocurrido con el presidente colombiano en Nueva York acentuará la distancia entre Petro y Washington, aunque no necesariamente entre Colombia y Estados Unidos a nivel de Estados.

Está claro que “En la lista de los perjudicados de la AG80, Petro figura en un lugar destacado”. Por otra parte, lo acaecido con el presidente colombiano no es una simple anécdota coyuntural, sino la constatación de que el gobierno Petro no ha tenido una estrategia de política exterior coherente en su mandato y ello ha redundado en su limitada proyección internacional. “La cercanía de las elecciones presidenciales en Colombia será decisiva para reconfigurar el diálogo bilateral y definir el papel del país en la escena global”, concluye el académico.

 

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