La ONU alerta de un ciclo del agua cada vez más imprevisible: ríos, acuíferos y glaciares bajo presión

12 octobre 2026 - 08:08

La Organización Meteorológica Mundial advierte de que las alteraciones en la disponibilidad de agua dulce están dejando de ser excepcionales. Su último informe señala que en 2025 el 36 % de la superficie de las cuencas fluviales del planeta registró caudales inferiores a los habituales.

El mundo se enfrenta a una creciente inestabilidad de sus recursos de agua dulce. Los periodos de sequía, las alteraciones de los caudales fluviales y la pérdida acelerada de hielo en los glaciares están modificando el funcionamiento del ciclo hidrológico, según advierte la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas.

Su último informe sobre el estado de los recursos hídricos mundiales, correspondiente a 2025, describe un panorama preocupante: las condiciones hidrológicas consideradas normales son cada vez menos frecuentes y los episodios extremos relacionados con el agua continúan provocando daños importantes en las comunidades y las economías.

Siete años consecutivos de anomalías en los ríos

De acuerdo con los datos recogidos en el informe, el 36 % de la superficie de las cuencas fluviales del planeta presentó en 2025 caudales inferiores a los valores habituales. El año figura entre los más secos de las últimas tres décadas y media en términos de circulación de agua por los ríos.

La OMM destaca que se trata del séptimo año consecutivo en el que las cuencas con caudales próximos a sus valores históricos normales representan una minoría. Esta persistencia refleja un ciclo del agua cada vez más irregular y difícil de predecir, con consecuencias para el abastecimiento, la agricultura, la producción energética y la gestión de los ecosistemas.

La secretaria general de la organización, Celeste Saulo, subrayó durante la presentación del documento que no se trata de un episodio desfavorable aislado, sino de una tendencia que se prolonga desde hace aproximadamente una década. También advirtió de que los fenómenos hidrológicos extremos siguen ocasionando pérdidas humanas, sociales y económicas.

Los glaciares pierden 408.000 millones de toneladas de hielo en un año

El retroceso de los glaciares constituye otra de las señales de alarma. Según las cifras difundidas por la OMM, en 2025 estas masas de hielo perdieron aproximadamente 408 gigatoneladas, equivalentes a 408.000 millones de toneladas.

Las pérdidas acumuladas entre 2023 y 2025 alcanzaron alrededor de 1.400 gigatoneladas. La organización compara ese volumen con aproximadamente un tercio del agua dulce utilizada por la humanidad durante un año, una equivalencia que ilustra la magnitud del fenómeno.

Wayne Jenkinson, responsable del área de Hidrología y Criosfera de la OMM, señaló que todas las regiones glaciares del mundo registraron pérdidas de hielo. Asia Central, Islandia, el Ártico ruso y determinadas zonas del oeste de Canadá y Estados Unidos figuran entre las regiones que sufrieron retrocesos especialmente intensos durante el periodo analizado.

Aunque el deshielo puede aumentar temporalmente el caudal de algunos ríos, la reducción sostenida de las reservas glaciares amenaza con disminuir a largo plazo la disponibilidad de agua en regiones que dependen de ellas durante las estaciones secas.

Un desafío que también concierne a Marruecos

La advertencia internacional tiene especial relevancia para países como Marruecos, donde la disponibilidad de agua constituye una cuestión estratégica para la agricultura, el abastecimiento urbano y el desarrollo económico.

Las variaciones de las precipitaciones, la presión sobre los acuíferos y la necesidad de gestionar mejor los recursos disponibles refuerzan la importancia de las políticas de adaptación. La modernización de las redes de distribución, la reutilización de aguas depuradas, la desalación y el uso eficiente del agua agrícola forman parte de las respuestas posibles, aunque ninguna elimina por sí sola los efectos de la variabilidad climática.

El informe mundial no permite atribuir directamente sus cifras globales a la situación de Marruecos, pero pone de manifiesto la necesidad de mejorar la observación hidrológica y la planificación a largo plazo.

Las reservas naturales, un seguro frente a la sequía

La OMM recuerda que las aguas subterráneas, los lagos, la nieve acumulada, los glaciares y la humedad del suelo cumplen una función esencial para amortiguar los efectos de las estaciones secas y los episodios de sequía.

Cuando estas reservas disminuyen de forma persistente, las sociedades pierden parte de su capacidad natural para resistir los periodos de escasez.

La principal advertencia del organismo de Naciones Unidas es que la irregularidad del ciclo del agua ya no puede abordarse como una sucesión de crisis excepcionales. Garantizar el suministro futuro exigirá sistemas de vigilancia más precisos, una gestión sostenible de las reservas y políticas capaces de anticiparse a un escenario hidrológico cada vez menos previsible.

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