La previsión de la Met Office británica refuerza una tendencia inquietante: el calentamiento global ya no es una anomalía puntual, sino una nueva normalidad climática.
La temperatura media del planeta podría volver a situarse por encima de los 1,4 °C respecto a los niveles preindustriales en 2026, según las proyecciones de la oficina meteorológica del Reino Unido, la Met Office. De confirmarse este escenario, sería el cuarto año consecutivo en superar ese umbral, una señal clara de que el calentamiento global ha entrado en una fase de persistencia estructural.
En su informe anual de perspectivas, el organismo británico estima que la temperatura media mundial alcanzará 1,46 °C por encima del promedio de 1850-1900, una cifra ligeramente inferior al récord de 1,55 °C registrado en 2024, considerado hasta ahora el año más cálido desde que existen registros sistemáticos. Aun así, 2026 se situaría entre los cuatro años más calurosos de la serie histórica, iniciada a mediados del siglo XIX.
Para los climatólogos, el dato es significativo por lo que revela a medio plazo. Antes del actual ciclo de calentamiento, las temperaturas globales rara vez superaban los 1,3 °C sobre los niveles preindustriales. Hoy, en cambio, rebasar los 1,4 °C se ha convertido en una probabilidad elevada y recurrente.
El profesor Adam Scaife, responsable del equipo de previsiones de la Met Office, subrayó que los últimos tres años “con toda probabilidad” superaron ya ese umbral, y que las condiciones actuales apuntan a que 2026 mantendrá la misma dinámica. Su colega Nick Dunstone, coautor del informe, fue más lejos al advertir que el próximo año podría superar de forma puntual los 1,5 °C, el límite simbólico fijado por el Acuerdo de París de 2015 para evitar los impactos más severos del cambio climático.
Los científicos insisten en que cada décima de grado cuenta. Superar los 1,5 °C incrementa de forma notable la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos —olas de calor, sequías prolongadas, inundaciones repentinas o tormentas violentas— y reduce la capacidad de adaptación tanto de los ecosistemas como de las sociedades humanas.
Más allá de la cifra concreta, la advertencia de la Met Office apunta a una realidad difícil de eludir: el planeta se aproxima peligrosamente a umbrales climáticos que durante décadas fueron considerados escenarios futuros, y que hoy comienzan a instalarse en el presente.