La FIFA denuncia una campaña contra Infantino mientras crece la rebelión en Europa

10 août 2026 - 08:44

La crisis abierta por el fallido proyecto de incorporar capital privado al negocio de los Mundiales ha desembocado en una batalla política por el control de la FIFA. El organismo acusa a algunos de sus críticos de intentar debilitar a Gianni Infantino mediante denuncias e insinuaciones, mientras la UEFA mantiene la amenaza de boicot y Noruega reclama la dimisión del dirigente.

La FIFA ha cerrado filas en torno a Gianni Infantino. En un contundente comunicado, la organización denuncia la existencia de un «esfuerzo concertado y continuado» para desacreditar tanto a la institución como a su presidente, en plena escalada de tensión con el fútbol europeo.

El enfrentamiento se desató después de que fracasara un controvertido proyecto para abrir a inversores privados una parte del negocio comercial de las competiciones de la FIFA. La operación, valorada en unos 4.200 millones de dólares, contemplaba la venta de una participación en una sociedad que agruparía derechos vinculados a sus torneos.

La iniciativa fue retirada ante la fuerte oposición interna. Durante una reunión de crisis celebrada en Marruecos, la dirección de la FIFA expresó su respaldo a Infantino y reconoció errores en la manera de gestionar el proyecto. El organismo admitió que el Consejo y las federaciones nacionales debieron participar de manera más clara en el proceso.

La UEFA mantiene su amenaza

Las explicaciones no han convencido a la UEFA, que considera dañada la confianza en el presidente de la FIFA. La confederación europea mantiene sobre la mesa la posibilidad de no participar en las competiciones organizadas por el máximo organismo mundial, incluidos los Mundiales.

La Federación Noruega de Fútbol ha ido todavía más lejos. Su presidenta, Lise Klaveness, una de las voces más críticas con el modelo de gobierno de Infantino, ha solicitado su dimisión. Su nombre comienza además a aparecer entre las posibles alternativas de cara a las elecciones de 2027.

La FIFA interpreta esta ofensiva como un intento de alterar por vías mediáticas y políticas un proceso que, sostiene, debe decidirse conforme a sus estatutos y mediante el voto de sus 211 federaciones.

«La especulación y la insinuación no deben presentarse como hechos, y la repetición no convierte una acusación en verdad», señala la institución.

Nuevas acusaciones contra Infantino

La reacción llega también después de que el diario británico The Telegraph publicara que Infantino habría favorecido profesionalmente a una empleada de la UEFA con la que supuestamente mantenía una relación íntima cuando era secretario general de la confederación europea.

Según el periódico, la trabajadora habría recibido posteriormente una indemnización de seis cifras y el pago de un programa de MBA. Infantino ha negado categóricamente las acusaciones.

La UEFA confirmó que se efectuó un pago y que se sufragaron los gastos del programa académico, pero indicó que las decisiones se adoptaron conforme a las políticas laborales vigentes entonces. La existencia del pago no demuestra por sí sola las demás acusaciones formuladas por el diario, que no identifica sus fuentes.

Europa frente a África y Sudamérica

La crisis está dibujando una fractura geográfica dentro del fútbol mundial. Mientras la UEFA y varias federaciones europeas cuestionan la continuidad de Infantino, la Confederación Africana de Fútbol y la Conmebol han respaldado su gestión y su eventual reelección.

África representa 54 votos y Sudamérica otros diez dentro del Congreso de la FIFA. Este bloque constituye una base decisiva para Infantino, que preside la organización desde 2016 y podría optar a un nuevo mandato para el periodo 2027-2031.

La disputa ya no se limita, por tanto, al proyecto de inversión retirado. Afecta a la legitimidad del presidente, al reparto de poder entre las confederaciones y al modelo de gobierno del fútbol mundial.

La FIFA sostiene que sus dirigentes deben ser elegidos o reemplazados mediante el voto de las asociaciones. Sus adversarios responden que el procedimiento electoral no basta si se ha perdido la confianza política. Con la amenaza de boicot todavía abierta, el conflicto se encamina hacia una prueba de fuerza cuyas consecuencias podrían alcanzar a las propias competiciones internacionales.

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