El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dio marcha atrás este viernes y retiró su proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que pretendía incorporar inversión privada a la gestión comercial de las principales competiciones del organismo, tras la fuerte oposición de varias confederaciones continentales y dirigentes del fútbol mundial.
Presentado apenas unos días antes como una fórmula para reforzar la financiación del desarrollo del fútbol, el proyecto terminó desencadenando una crisis política dentro de la organización, marcada por el rechazo de la UEFA, las reservas de otras confederaciones y la dimisión de uno de los principales asesores del propio Infantino.
«Nuestro propósito siempre ha sido —y siempre será— unir y fortalecer el fútbol. Tras escuchar las distintas posiciones, hemos llegado a la conclusión de que esta propuesta no seguirá adelante», afirmó el dirigente en un comunicado.
La UEFA lideró el rechazo
La UEFA, que agrupa a las 55 federaciones europeas, encabezó la oposición al proyecto al rechazar por unanimidad la posibilidad de que inversores privados adquirieran una participación en los derechos comerciales del Mundial y de otras competiciones organizadas por la FIFA.
Según diversas informaciones, la confederación europea llegó incluso a advertir de que sus selecciones no participarían en torneos de la FIFA si el proyecto seguía adelante.
A esta postura se sumaron la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que reclamaron un proceso de consulta más transparente y una mayor participación de las federaciones nacionales antes de adoptar decisiones que afecten al futuro del fútbol internacional.
Por su parte, la Conmebol evitó pronunciarse de forma definitiva, aunque solicitó a la FIFA aclaraciones sobre el alcance, la estructura de gobernanza y las implicaciones económicas de la iniciativa.
Dimisión en el entorno de Infantino
La presión aumentó con la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores de Infantino y exdirigente del fútbol estadounidense.
En un mensaje publicado en LinkedIn, Cordeiro cuestionó la lógica económica del proyecto al considerar que vender una participación permanente en uno de los activos más valiosos del fútbol para recaudar 4.200 millones de dólares supondría «hipotecar el futuro» del deporte.
Un proyecto que dividió al fútbol mundial
La FIFA insistió en todo momento en que no pretendía vender el control de sus competiciones y aseguró que la participación de inversores privados habría sido minoritaria, en torno al 20 %, manteniendo el organismo la autoridad exclusiva sobre la gobernanza, el calendario y las competiciones internacionales.
El proyecto contemplaba además un reparto extraordinario de 20 millones de dólares para cada una de las 211 federaciones miembro a comienzos de 2027.
Entre los posibles inversores figuraba Thrive Eternal, un fondo impulsado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
Sin embargo, la fuerte contestación interna obligó finalmente a la FIFA a retirar una iniciativa que ha evidenciado las tensiones existentes entre la dirección de Infantino y varias de las principales confederaciones del fútbol mundial.