Miami / Ciudad de México. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguró que el organismo no contempla trasladar fuera de México el torneo de repesca para la Copa del Mundo de 2026, previsto para marzo, pese al clima de inseguridad generado por los recientes episodios de violencia en el país.
Desde el nuevo museo de la FIFA en Miami, el dirigente afirmó que la organización mantiene contacto permanente con el Gobierno mexicano y expresó su plena confianza en las autoridades para garantizar el desarrollo del torneo. Infantino respaldó explícitamente a la presidenta Claudia Sheinbaum y subrayó que la FIFA sigue de cerca la situación, aunque sin modificar sus planes.
Seguridad bajo observación
Las declaraciones llegan en un momento de creciente preocupación tras los disturbios registrados en distintas regiones mexicanas, especialmente en el estado de Jalisco, después de la muerte de Nemesio Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), durante un operativo militar.
Los episodios violentos dejaron decenas de víctimas y provocaron bloqueos carreteros, incendios de vehículos y cierres de comercios en varias zonas del país. La ciudad de Guadalajara —una de las sedes del torneo— ha quedado en el centro del debate sobre las garantías de seguridad necesarias para un evento internacional de este nivel.
Pese a ello, el Gobierno mexicano insiste en que los aficionados y las delegaciones contarán con todas las condiciones necesarias tanto para el repechaje como para el Mundial de 2026, que se celebrará conjuntamente con Estados Unidos y Canadá.
Un torneo clave antes del Mundial
El mini-torneo de repesca se disputará del 23 al 31 de marzo en Guadalajara y Monterrey y determinará las dos últimas selecciones clasificadas para el Mundial. Entre los equipos que competirán figuran Bolivia, República Democrática del Congo, Irak, Nueva Caledonia, Jamaica y Surinam.
La competición representa una prueba organizativa importante para México, que deberá demostrar su capacidad logística y de seguridad antes del inicio del mayor evento futbolístico del planeta, previsto entre junio y julio de 2026.
“Una fiesta del fútbol”
Infantino adoptó un discurso realista al reconocer que el deporte global convive con contextos complejos. “No vivimos en la luna”, afirmó, destacando que el fútbol debe afrontar los desafíos del mundo actual sin renunciar a su carácter de celebración colectiva.
Para la FIFA, mantener el torneo en territorio mexicano envía una señal de continuidad y confianza en uno de los países más futboleros del continente. El mensaje es claro: el camino hacia el Mundial 2026 sigue adelante, aunque bajo una vigilancia constante del escenario de seguridad.