La crisis institucional que atraviesa la FIFA ha entrado en una nueva fase. Mientras la UEFA mantiene su ofensiva contra el presidente Gianni Infantino tras el fracaso del proyecto de privatización parcial del organismo, África ha decidido respaldar de forma unánime al dirigente italo-suizo, reforzando su posición de cara a la elección presidencial prevista para 2027.
Reunido en El Cairo, el Comité Ejecutivo de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) expresó su apoyo total a Infantino y agradeció su compromiso con el desarrollo del fútbol africano, una región que durante los últimos años ha recibido importantes inversiones a través de los programas de financiación impulsados por la FIFA.
África, un aliado clave en el equilibrio de poder
El respaldo africano tiene un peso que va mucho más allá de lo simbólico. Con 54 federaciones nacionales, la CAF constituye el segundo bloque electoral más importante de la FIFA, solo por detrás de la UEFA, que reúne 55 asociaciones.
En unas elecciones donde participan 211 federaciones, el apoyo africano puede resultar decisivo para que Infantino consiga un nuevo mandato al frente del máximo organismo del fútbol mundial.
El presidente de la CAF, Patrice Motsepe, destacó la contribución de Infantino al crecimiento del fútbol africano y defendió la continuidad de la cooperación entre ambas instituciones. Entre sus principales aliados figura también el presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, una de las figuras más influyentes del fútbol continental.
Europa mantiene la presión
En el extremo opuesto, la UEFA considera que la confianza con la dirección de la FIFA sigue profundamente deteriorada.
Aunque el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) —que contemplaba abrir parte de la actividad comercial de la FIFA al capital privado— fue finalmente retirado, el organismo europeo sostiene que el problema de fondo continúa siendo la gobernanza de la institución y reclama reformas que garanticen una mayor transparencia y un proceso de toma de decisiones más participativo.
La organización presidida por Aleksander Čeferin incluso mantiene sobre la mesa la posibilidad de adoptar medidas contra la FIFA si considera que no se introducen cambios suficientes en su funcionamiento.
Otras confederaciones optan por una posición intermedia
La crisis también ha evidenciado diferencias entre las demás confederaciones continentales.
La Conmebol, aunque ha expresado su preocupación por algunas decisiones unilaterales de la FIFA, sigue apostando por preservar la estabilidad institucional y no cuestiona el liderazgo de Infantino. Por su parte, la Confederación Asiática (AFC) ha pedido revisar los mecanismos de gobernanza y consulta interna, pero sin romper con la actual dirección del organismo.
Mucho más que una disputa deportiva
Más allá del debate sobre el proyecto FFE, la actual crisis refleja un cambio en los equilibrios políticos del fútbol internacional.
Mientras Europa reclama una reforma profunda del modelo de gobernanza de la FIFA, África se consolida como el principal respaldo político de Gianni Infantino. La disputa ya no gira únicamente en torno a la gestión de una organización deportiva, sino también al reparto de influencia entre las grandes confederaciones que conforman el fútbol mundial.
Con la elección presidencial de 2027 en el horizonte, el futuro de la FIFA dependerá tanto de las reformas internas que logre impulsar como de la capacidad de Infantino para mantener el apoyo de los grandes bloques electorales fuera de Europa.