El túnel entre España y Marruecos: un proyecto que cambiaría la geografía política del Estrecho

06 juillet 2025 - 08:43

El sueño de unir Europa y África bajo el mar comienza a salir de la utopía. España y Marruecos han reactivado el proyecto para construir un túnel ferroviario de 60 kilómetros entre Algeciras y Tánger, de los cuales 28 irían bajo el Estrecho de Gibraltar. Si se concreta, superará al Eurotúnel entre Francia y Reino Unido y al túnel Seikan en Japón, convirtiéndose en el túnel submarino más largo del mundo.

El Gobierno español, a través de la empresa pública Secegsa, encargó dos estudios clave: un análisis geotécnico del Umbral de Camarinal, zona crítica para la perforación, y un monitoreo sísmico completo del Estrecho. Ambos estudios terminan en septiembre de 2025 y definirán si la obra es técnicamente viable.

El presupuesto inicial supera los 15.000 millones de euros, financiados por España, Marruecos y la Unión Europea. En los últimos tres años, las partidas presupuestarias han crecido: de 100.000 euros en 2022 a 4,7 millones en 2024, reflejando un compromiso creciente. Si todo avanza sin obstáculos políticos o financieros, la inauguración sería posible hacia 2040.

Más allá del desafío técnico, este túnel tiene un impacto geopolítico y económico que trasciende a España y Marruecos. Para el norte de África, facilitaría la conexión ferroviaria con Europa y potenciaría su comercio exterior. Para España, reforzaría el papel de Algeciras como puerto estratégico y dinamizaría la economía del sur peninsular.

En América Latina, este proyecto muestra cómo la infraestructura transforma relaciones geopolíticas. Con un túnel, la frontera marítima se convierte en un corredor físico y simbólico. Europa y África ya no serían dos continentes separados por el Estrecho, sino conectados por rieles bajo el mar. La logística global cambiaría su mapa.

El contexto político actual favorece su avance. Desde 2023, España y Marruecos han mejorado su relación bilateral y reactivaron oficialmente el proyecto tras 14 años de parálisis. Además, los avances tecnológicos en perforación submarina e ingeniería sísmica hacen posible lo que hace décadas parecía ciencia ficción.

Para Marruecos, esta obra reforzaría su posición como hub logístico en África del Norte. Para España, ampliaría su integración con el Magreb y la consolidaría como puerta de entrada europea a África. Para la Unión Europea, sería un hito en su conexión intercontinental.

Queda mucho camino. Falta superar obstáculos técnicos, asegurar la financiación total y garantizar la estabilidad política. Pero la hoja de ruta existe. El túnel del Estrecho ya no es solo un sueño futurista: es un proyecto con estudios en marcha y una meta concreta hacia 2040.

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