Los alumnos deberán defender oralmente las principales pruebas realizadas en casa. El Gobierno también propone más tareas supervisadas y controles durante los exámenes digitales.
La inteligencia artificial está obligando a Dinamarca a revisar una de las bases tradicionales de la evaluación escolar: la confianza en que un trabajo bien escrito refleja necesariamente los conocimientos de quien lo firma.
El Ministerio de Educación danés presentó el 6 de agosto un paquete urgente contra el uso fraudulento de la IA en la enseñanza secundaria superior. Su medida más destacada establece que las pruebas de examen elaboradas en casa deberán acompañarse de una defensa oral.
El cambio afectará especialmente al større skriftlige opgave (SSO), el gran trabajo escrito que realizan cada año alrededor de 9.000 alumnos de la formación HF —una modalidad de secundaria superior—. El estudiante ya no tendrá que limitarse a entregar un texto convincente: deberá explicar sus argumentos, justificar las fuentes utilizadas y demostrar ante el profesor que comprende las conclusiones que presenta.
El Ministerio negociará ahora con los centros y las organizaciones educativas las condiciones concretas de esa defensa oral. Por tanto, no se trata todavía de someter a un interrogatorio cada tarea hecha en casa, sino de reformar aquellas pruebas cuya autoría y valor académico resultan decisivos para la evaluación.
Más vigilancia y más escritura en el aula
El plan incluye otras dos actuaciones. Los centros son instados a utilizar herramientas de supervisión de las pantallas durante los exámenes escritos y sistemas de filtrado que restrinjan el acceso a determinados contenidos en las redes escolares.
Asimismo, el Gobierno recomienda trasladar una mayor parte del trabajo escrito al aula y realizarlo en condiciones controladas. El objetivo no es únicamente impedir el fraude, sino permitir que el docente observe el proceso: cómo formula el alumno una pregunta, selecciona las fuentes, corrige un argumento y llega a una conclusión.
“Tenemos un problema con el fraude mediante inteligencia artificial en los institutos y es necesario actuar ahora”, afirmó el ministro de Educación, Magnus Heunicke. El Ejecutivo prepara además una estrategia nacional sobre el uso de la IA en el conjunto del sistema educativo. Ministerio de Educación de Dinamarca
De detectar a comprobar
La decisión danesa desplaza el debate desde la detección tecnológica hacia la comprobación humana. En vez de confiar exclusivamente en programas que intentan determinar si un texto fue generado por una máquina, el profesor podrá preguntar al estudiante por una contradicción, una referencia bibliográfica o una decisión metodológica.
La fórmula presenta, sin embargo, dificultades. Las defensas orales exigen más tiempo y personal, pueden perjudicar a alumnos con ansiedad o dificultades de expresión y obligan a definir cuánto pesarán las competencias orales frente a la calidad de la escritura. La vigilancia de pantallas plantea también interrogantes sobre privacidad y proporcionalidad.
Profesores, directores y representantes estudiantiles han respaldado el paquete como un primer paso, aunque reclaman reglas claras que distingan entre el fraude y el uso responsable de la IA como herramienta educativa. Danske Gymnasier
El experimento danés abre así una cuestión que desborda sus fronteras: si una máquina puede producir en segundos un texto formalmente impecable, ¿debe la escuela seguir evaluando principalmente el resultado escrito o comprobar el razonamiento que existe detrás?