Londres. El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó este lunes que el Reino Unido trabaja junto a varios aliados —entre ellos socios europeos— en un plan «viable» para reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán tras la escalada militar en Oriente Próximo.
En declaraciones a la prensa, el jefe del Gobierno británico dejó claro, no obstante, que Londres no tiene intención de implicarse directamente en la guerra contra Irán. «No nos dejaremos arrastrar a la guerra», aseguró, al tiempo que insistió en la necesidad de poner fin al conflicto lo antes posible.
Según Starmer, cuanto más se prolongue la guerra, mayor será el riesgo de inestabilidad regional y más severas serán sus consecuencias económicas, especialmente para el coste de vida.
Un paso clave para el petróleo mundial
La reapertura de Ormuz es una prioridad para las potencias occidentales. Por ese estrecho transita una parte esencial del petróleo que abastece a los mercados internacionales, por lo que su cierre ha provocado fuertes tensiones en los precios de la energía.
El líder británico explicó que Londres trabaja con aliados para diseñar un plan colectivo que permita restablecer la libertad de navegación en la zona y reducir el impacto económico de la crisis.
Presión de Washington sobre los aliados
Las declaraciones de Starmer llegan después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera de que la OTAN afronta «un futuro muy malo» si los aliados no colaboran para garantizar el tránsito marítimo en Ormuz.
En una entrevista publicada por el Financial Times, Trump sostuvo que los países que dependen del petróleo del Golfo Pérsico —especialmente Europa y China— deberían implicarse más en la seguridad del estrecho.
Medidas para amortiguar el impacto económico
El bloqueo de Ormuz ya ha disparado los precios del crudo, con el barril de Brent superando los 100 dólares y cotizando este lunes por encima de los 104.
Ante esta situación, el Gobierno británico anunció un paquete de 53 millones de libras (unos 60 millones de euros) destinado a ayudar a los hogares más vulnerables frente al encarecimiento del gasóleo de calefacción, especialmente en las zonas rurales.
Starmer subrayó además que la prioridad inmediata de Londres es garantizar la seguridad de los ciudadanos británicos que se encuentran en Oriente Próximo mientras continúan las tensiones en la región.