El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, inicia este lunes en Pekín una visita oficial de tres días con un doble objetivo de alto valor estratégico: reducir el abultado déficit comercial de España con China y consolidar una cooperación tecnológica considerada clave por el Ejecutivo en un momento de fuerte reconfiguración del tablero internacional.
Sánchez, que llegó este sábado a la capital china acompañado por su esposa, Begoña Gómez, mantendrá encuentros con las principales autoridades del país asiático, entre ellas el presidente Xi Jinping, el primer ministro Li Qiang y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular, Zhao Leji. La visita, la cuarta en cuatro años, es la primera con carácter plenamente oficial en términos diplomáticos.
El componente económico ocupa un lugar central en la agenda. Según fuentes gubernamentales, Moncloa aspira a corregir el fuerte desequilibrio comercial que mantiene España con China, que en 2025 superó los 42.000 millones de euros, a pesar de que las exportaciones españolas crecieron un 6,8 % hasta acercarse a los 8.000 millones.
El Gobierno quiere aprovechar la visita para mejorar el acceso de los productos españoles al mercado chino y favorecer una mayor presencia de sectores de alto valor añadido, especialmente en áreas industriales, tecnológicas y agroalimentarias. En este sentido, fuentes del Ejecutivo consideran relevante que el Ministerio de Comercio chino haya incluido recientemente a España entre los países prioritarios para impulsar importaciones extranjeras, un gesto interpretado como una señal positiva de apertura.
Pero más allá del comercio, el viaje busca profundizar en una dimensión que el Ejecutivo considera decisiva: la cooperación científica y tecnológica.
La primera jornada oficial estará marcada por una fuerte carga simbólica en este terreno. Sánchez visitará la Universidad Tsinghua, una de las instituciones académicas más prestigiosas de Asia, donde pronunciará una intervención ante estudiantes y académicos de economía, relaciones internacionales y estudios globales.
Posteriormente se desplazará a la Academia China de Ciencias, donde recorrerá una exposición dedicada a proyectos conjuntos entre España y China en ámbitos como la astronomía, el espacio, los satélites, la ciencia marina, la agricultura y la alimentación.
Uno de los proyectos emblemáticos de esta cooperación es la misión espacial SMILE, desarrollada conjuntamente para estudiar la interacción entre el Sol y la Tierra, una iniciativa que refleja la voluntad de ambos países de ampliar su colaboración en investigación avanzada.
La jornada concluirá con una visita al parque científico de Xiaomi, una de las grandes compañías tecnológicas chinas con creciente presencia internacional, en un claro mensaje de acercamiento a la innovación industrial y digital.
En paralelo, el Ejecutivo español busca atraer inversión china de calidad en sectores estratégicos. En 2024, el capital chino en España alcanzó cerca de 4.700 millones de euros, concentrado especialmente en automoción, servicios financieros y maquinaria industrial. El objetivo ahora es orientar nuevas inversiones hacia la innovación, la creación de empleo y el fortalecimiento de cadenas de valor tecnológicas.
La visita se produce además en un contexto internacional especialmente delicado, marcado por la guerra en Oriente Medio, la volatilidad de los mercados energéticos y la creciente rivalidad tecnológica global, lo que otorga a este viaje una dimensión que trasciende lo bilateral.
Para Moncloa, Pekín representa no solo un socio económico, sino también un actor imprescindible en la búsqueda de una mayor autonomía estratégica europea.