El Liverpool y Mohamed Salah pondrán fin al término de la temporada a una de las etapas más brillantes de la historia reciente del club inglés. Tras nueve años en Anfield, el delantero egipcio cerrará un ciclo que redefinió el perfil ofensivo de los Reds y marcó una época en el fútbol europeo.
Llegado en 2017 procedente de la Roma, Salah se convirtió rápidamente en el eje de un proyecto ganador. Junto a Sadio Mané y Roberto Firmino, formó un tridente que llevó al Liverpool a conquistar la Liga de Campeones en 2019 y la Premier League en 2020, entre otros títulos.
Su salida simboliza el cierre definitivo de aquella generación. Tras la marcha de Mané en 2022, la de Firmino en 2023 y la salida del técnico Jürgen Klopp en 2024, Salah era el último gran referente ofensivo de un ciclo que transformó al club.
Con 435 partidos y 255 goles, el internacional egipcio deja cifras que lo sitúan entre los jugadores más determinantes de la historia del Liverpool. A sus 33 años, su rendimiento se ha mantenido competitivo, aunque con cifras más discretas en la presente temporada.
En un mensaje dirigido a los aficionados, Salah subrayó el vínculo construido con el club y la ciudad: “Nunca imaginé hasta qué punto este club, esta ciudad y su gente se convertirían en parte de mi vida”.
Más allá de los números, su legado reside en la continuidad: regularidad, impacto en los grandes escenarios y una conexión constante con la grada de Anfield.
Su marcha deja una pregunta abierta para el Liverpool del presente: cómo reconstruir una identidad que durante años tuvo en Salah uno de sus pilares más reconocibles.