Goleada histórica de la selección mexicana a los chilenos que caen eliminados en su propia casa.
Un gol huérfano de Juan Rossel en el minuto 88 del segundo tiempo salvó la imagen de los locales.
Superioridad total del Tri
Desde el inicio, México dejó claro su plan: presionar alto, cortar los circuitos de juego de Chile y aprovechar los espacios a la espalda de los defensores locales. El equipo dirigido por Adrián Sánchez mostró madurez y disciplina táctica, combinando un juego directo con asociaciones rápidas por los costados.
La recompensa llegó temprano. Al minuto 26’, Tahiel Jiménez abrió el marcador tras una gran jugada colectiva que desarticuló la zaga chilena. El atacante mexicano definió con frialdad ante el arquero Vicente Escobar, silenciando a la afición local y marcando el camino de lo que sería una noche inolvidable para el Tri.
Chile intentó reaccionar con más ímpetu que claridad, pero sus aproximaciones fueron bien contenidas por la defensa mexicana, liderada por Julián López y Diego Moreno, sólidos en los duelos y precisos en la salida.
El golpe definitivo en la segunda parte
En la segunda mitad, México no bajó el ritmo. Mantuvo la presión y mostró una madurez impropia de su categoría, controlando el balón con inteligencia y castigando cada error del rival.
Al minuto 67’, Iker Fimbres amplió la ventaja tras un tiro de esquina bien ejecutado. El mediocampista aprovechó un rebote en el área para fusilar de pierna derecha y poner el 0-2, desatando la euforia del banquillo mexicano.
La desesperación comenzó a adueñarse de los jugadores chilenos, que cometieron errores en salida y perdieron el orden táctico. México lo aprovechó al máximo. En el minuto 80’, Hugo Camberos firmó el 0-3 con una joya de gol: un derechazo desde fuera del área que se coló en el ángulo superior.
Pero el atacante no se detuvo ahí. Apenas seis minutos después, en el 86’, volvió a aparecer con un toque sutil dentro del área para sellar el 0-4 y convertir la noche en una auténtica pesadilla para los locales.
El gol del honor para Chile
El único respiro para Chile llegó sobre el final. En el minuto 88’, Juan Rossel aprovechó una desatención defensiva y marcó el 1-4, un tanto que sirvió más para maquillar el resultado que para cambiar la historia.
El público, aunque dolido, reconoció el esfuerzo de su selección, pero la decepción era evidente. Chile quedó fuera del torneo en su propia casa, un golpe durísimo para una generación que prometía más y que se vio completamente superada por un rival superior en todos los aspectos.
Una victoria con mensaje
La goleada de México no solo tiene valor estadístico. Representa una declaración de intenciones de un equipo que viene en crecimiento y que aspira a ser protagonista en el panorama internacional Sub-20.
Jugadores como Camberos, Jiménez y Fimbres se consolidaron como las figuras del encuentro, demostrando carácter, calidad y una mentalidad competitiva que refleja el trabajo formativo que se está realizando en el fútbol juvenil mexicano.
El entrenador Adrián Sánchez elogió la entrega de sus dirigidos tras el partido:
“Jugamos con personalidad y respetamos nuestra identidad. Sabíamos que enfrentábamos a un rival con presión y lo supimos manejar. Este grupo tiene hambre y mucho futuro”.
El contraste del anfitrión
En el otro lado, el técnico chileno Miguel Ponce no ocultó su frustración. Su equipo nunca logró asentarse en el juego, y los errores defensivos fueron letales. “Nos superaron en todos los sectores del campo. No supimos reaccionar al primer golpe y eso nos costó muy caro”, reconoció.
La eliminación deja al fútbol chileno juvenil con más preguntas que respuestas. A pesar de jugar en casa, la Rojita no logró imponerse ni aprovechar el apoyo de su público. La falta de contundencia ofensiva y los desajustes defensivos fueron constantes a lo largo del torneo.
México, a pensar en lo que viene
Con este triunfo, México no solo avanza de ronda, sino que lo hace con autoridad y confianza. El equipo ha mostrado solidez defensiva, equilibrio en el mediocampo y una delantera que sabe aprovechar sus oportunidades.
El siguiente paso será mantener la concentración y no caer en la euforia. El propio técnico lo dejó claro:
“Esto no termina aquí. Ganar así motiva, pero también exige mantener el nivel. Lo más importante es seguir creciendo como equipo”.