Messi regaló una noche inolvidable a los hinchas argentinos en su último partido con la selección albiceleste como local. Dos goles del astro argentino (39’, 80’) y uno de Lautaro Martínez (76’) sellaron la victoria de los locales contra una selección venezolana con problemas defensivos.
Un marco histórico
El ambiente en Buenos Aires fue indescriptible desde horas antes del pitido inicial. Miles de hinchas se congregaron en las calles cercanas al estadio, muchos de ellos con camisetas con el número 10 y pancartas de agradecimiento al rosarino. Era la última vez que lo verían defender a la Albiceleste en casa y nadie quería perderse el momento.
Cuando Messi saltó al campo junto a sus compañeros, la ovación fue atronadora. El Monumental vibró como pocas veces antes, sabiendo que cada minuto era parte de una despedida histórica. “Gracias por todo, capitán”, se leía en enormes banderas desplegadas por la hinchada, en un clima cargado de nostalgia y emoción.
El partido: Messi, protagonista absoluto
Más allá del componente emotivo, Argentina debía afrontar un partido clave en su camino hacia el Mundial 2026. Desde el inicio, la Albiceleste se adueñó del balón y se mostró muy superior a una Venezuela desorganizada defensivamente.
El primer gol llegó en el minuto 39, cuando Messi, tras recibir un pase filtrado, definió con la categoría que lo caracteriza para abrir el marcador. El estadio explotó y el astro argentino celebró señalando el escudo, consciente de lo simbólico de ese tanto.
En la segunda parte, Argentina mantuvo el control, aunque Venezuela intentó adelantar sus líneas. Sin embargo, la superioridad local era clara. En el 76’, Lautaro Martínez amplió la ventaja con un remate certero tras una jugada colectiva que evidenció la química ofensiva del equipo.
Cuatro minutos después, el guion de la noche alcanzó su clímax: en el 80’, Messi aprovechó un error defensivo para marcar el 3-0 definitivo. El Monumental se rindió a su ídolo, que fue sustituido minutos después para recibir una ovación interminable, de esas que ponen la piel de gallina.
La emoción de un adiós anunciado
Al término del encuentro, Messi tomó el micrófono para dirigirse a los hinchas. Con la voz entrecortada, agradeció a la afición por el apoyo incondicional durante casi dos décadas:
“No tengo palabras para todo lo que me han dado. Fue un sueño vestir esta camiseta y jugar en mi país. Hoy me despido como local, pero mi amor por Argentina será eterno”.
Las lágrimas en los ojos de muchos aficionados reflejaron la magnitud del momento. No era solo la despedida de un futbolista, sino el cierre de una era dorada marcada por la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y el Mundial de Qatar 2022.
Venezuela, víctima secundaria de la historia
La Vinotinto fue un mero espectador de la función. Con una defensa endeble y poca capacidad de reacción, nunca logró poner en aprietos a Emiliano Martínez ni incomodar a la zaga argentina. El equipo visitante se vio superado técnica y anímicamente, consciente de que la noche no giraba en torno a ellos, sino a Messi.
El legado de Messi con Argentina
El partido contra Venezuela simbolizó mucho más que una victoria. Representó el broche perfecto para la carrera de Messi como jugador de la selección en suelo argentino. Su legado es incalculable: más de 100 goles internacionales, títulos históricos y una influencia que trasciende lo deportivo.