La selección italiana vivió una noche de emociones intensas en Roma. En un partido eléctrico contra Israel, la Azzurra consiguió un triunfo agónico por 5-4, en un duelo con siete goles y un desenlace digno de un thriller futbolístico.
Un arranque adverso
El encuentro comenzó con un golpe inesperado. En el minuto 16, Manuel Locatelli, en un intento fallido de despeje, envió el balón a su propia portería y puso el 0-1 para Israel. El silencio en las gradas fue absoluto: los fantasmas de antiguas decepciones parecían regresar.
La reacción llegó antes del descanso. A los 40 minutos, Moise Kean aprovechó una jugada colectiva y empató el partido (1-1). El delantero de la Juventus fue un constante dolor de cabeza para la defensa israelí, imponiendo potencia y oportunismo en el área rival.
Ida y vuelta sin respiro
La segunda parte mantuvo la misma intensidad. En el 52’, Dor Peretz adelantó a Israel tras una jugada que evidenció las grietas defensivas italianas. Solo dos minutos después, otra vez Kean apareció con un remate implacable y niveló (2-2).
El festival de goles no se detuvo. En el 58’, Matteo Politano culminó una rápida incursión por la derecha y puso el 3-2. Luego, Giacomo Raspadori amplió la ventaja con el 4-2 en el minuto 81, tras una combinación de lujo en el área. Con diez minutos por jugar, el Olímpico celebraba lo que parecía una sentencia definitiva.
El drama final
La montaña rusa, sin embargo, recién empezaba. En el 87’, un desvío desafortunado de Alessandro Bastoni terminó en gol en propia puerta y redujo la diferencia (4-3). Apenas dos minutos más tarde, Dor Peretz volvió a aparecer para igualar el marcador 4-4 con un disparo que silenció el estadio.
Cuando todo parecía encaminado al empate, Italia encontró la salvación. En el 90+1, Sandro Tonali cazó un balón suelto en la frontal y, con un disparo seco, decretó el 5-4 definitivo. El Olímpico estalló de euforia: Italia había sobrevivido a un vendaval futbolístico en una de las noches más intensas de los últimos años.
Virtudes y defectos
La victoria fue celebrada con alivio, pero dejó más interrogantes que certezas. Italia mostró capacidad de reacción ofensiva y figuras como Kean, Tonali y Politano resultaron decisivas. Sin embargo, la fragilidad defensiva preocupa: encajar cuatro goles, dos de ellos por errores propios, cuestiona la solidez histórica de la Azzurra.
“El equipo mostró carácter y ganas de ganar, pero concedimos demasiado. Debemos encontrar un equilibrio. Este tipo de remontadas no siempre se logran”, reconoció el seleccionador en conferencia de prensa.
Israel, por su parte, se marchó con la frente en alto. La valentía, la figura de Dor Peretz y la intensidad hasta el final confirman que será un rival incómodo para cualquiera. “Merecíamos al menos un empate. Italia fue letal en momentos clave, pero demostramos que podemos competir al máximo nivel”, subrayó el técnico visitante.
Camino al Mundial
Con esta victoria, Italia suma tres puntos que la mantienen en la pelea por el liderato del grupo. Las dudas defensivas, sin embargo, obligan a replantear ajustes tácticos de cara a los próximos compromisos ante selecciones de mayor jerarquía.
Israel, pese a la derrota, deja señales alentadoras: capacidad de gol, fortaleza mental y futbolistas con personalidad en citas grandes. Si consolida su sistema defensivo, podrá aspirar a mucho más en la clasificación.