La pena máxima castigó a España, que soñaba con levantar el título más importante de la temporada para las vitrinas de la Roja.
La selección española de fútbol femenino lo tuvo y lo perdió en una noche inolvidable frente a la vigente campeona, Inglaterra, que revalidó su corona en la Eurocopa tras imponerse en los penaltis por 3-1.
Fue una despedida amarga para la selección femenina de España, que cayó en la tanda decisiva en un duelo marcado por el dramatismo, la calidad futbolística y la tensión absoluta. El encuentro, disputado en el Volksparkstadion ante más de 45.000 espectadores, terminó 1-1 en el tiempo reglamentario, sin alteraciones en la prórroga, y se definió desde los once metros, donde las inglesas fueron más certeras.
España comenzó el partido con un planteamiento ofensivo, dominando la posesión y generando las primeras ocasiones de peligro. Alexia Putellas y Aitana Bonmatí dirigieron el centro del campo con inteligencia y ritmo, mientras que Salma Paralluelo desbordaba por las bandas con su velocidad. Sin embargo, fue Inglaterra quien abrió el marcador en el minuto 34, tras un contraataque letal culminado por Lauren Hemp con un remate cruzado imposible para Misa Rodríguez.
Lejos de venirse abajo, España intensificó su presión y logró empatar en el segundo tiempo gracias a un gol de cabeza de Olga Carmona en el minuto 67, tras un centro preciso de Ona Batlle desde la banda derecha. El tanto devolvió la esperanza a la afición española, que soñaba con alcanzar la gloria continental.
La prórroga fue un reflejo del equilibrio entre ambas selecciones: España intentaba imponer su juego combinativo, mientras que Inglaterra respondía con transiciones rápidas y un bloque defensivo sólido. Ninguna logró romper el empate, y el destino del partido se resolvió desde la tanda de penaltis.
En los lanzamientos desde el punto fatídico, España falló dos de sus cinco tiros. El disparo de Jenni Hermoso se estrelló en el larguero, y el intento de Athenea del Castillo fue detenido por la portera inglesa Mary Earps, quien se erigió como la heroína del encuentro. Inglaterra, por su parte, fue más efectiva y convirtió tres de sus cuatro primeros lanzamientos, asegurando así su pase a la final del torneo.