El tenista español llega al récord de 80 victorias en los Grand Slam con dudas físicas, pero no afloja el ritmo y suma otra victoria contundente frente al italiano Luciano Darderi por 6-2, 6-4 y 6-0.
Un triunfo aplastante
Desde el inicio del encuentro, Alcaraz mostró la diferencia de nivel entre ambos jugadores. Con un tenis agresivo desde el fondo de la pista, sólido al servicio y con transiciones rápidas hacia la red, desarboló a Darderi, que apenas pudo resistir el ritmo durante el primer set. El 6-2 inicial fue un reflejo de la presión que el español ejerció sobre el saque de su rival, al que quebró en dos ocasiones sin ceder oportunidades claras.
El segundo parcial fue más disputado, con Darderi encontrando su mejor versión en tramos intermedios, especialmente apoyado en el aliento de la grada italiana. Sin embargo, Alcaraz demostró una madurez creciente, gestionó los momentos de tensión y se llevó el set por 6-4 con un quiebre decisivo en el noveno juego.
Ya en el tercero, el español desplegó un nivel cercano a la perfección. Su movilidad, la variedad de golpes y el uso constante de dejadas desarmaron a un Darderi incapaz de sostener la intensidad. El 6-0 final cerró una actuación que deja un mensaje claro: Alcaraz está en plena forma y con hambre de gloria.
En la ruta hacia Sinner
Más allá del triunfo, lo que mantiene en vilo al mundo del tenis es la batalla por los primeros puestos del ranking ATP. El objetivo de Alcaraz es ambicioso: ganar el US Open 2025 y desplazar de la segunda posición a Jannik Sinner, su gran rival generacional.
Sinner ha sido uno de los jugadores más consistentes del último año, con títulos importantes y un crecimiento sostenido en su juego. La rivalidad entre ambos promete marcar la próxima década del tenis, y cada torneo en el que coinciden refuerza esa narrativa. Para Alcaraz, vencer en Nueva York tendría un doble valor: levantar su tercer título de Grand Slam y desplazar al italiano en el ranking.
La evolución del murciano
Si algo ha quedado claro en esta gira es que Alcaraz ha aprendido de los altibajos vividos en 2023 y 2024. Su tenis ya no se sostiene únicamente en la potencia y la agresividad, sino también en la capacidad de manejar los tiempos de los partidos. Frente a Darderi, supo cuándo acelerar, cuándo apostar por la variedad y cómo desactivar a un rival incómodo ante su público.
Además, su preparación física sigue siendo uno de sus grandes activos. Pese a que en los últimos meses se han encendido alarmas por molestias musculares, en Italia se le ha visto fresco, rápido y sin limitaciones visibles. Esa condición será determinante en un calendario tan exigente como el que se aproxima con el US Open en el horizonte.
El gran reto de Nueva York
Con esta victoria, Alcaraz da otro paso en su preparación hacia el US Open, donde la presión será máxima. Tras su título en 2022 y las expectativas generadas desde entonces, el español buscará consolidar su estatus como líder de la nueva generación y, de paso, cortar la racha de consistencia de Sinner.
La batalla por el trono mundial está más abierta que nunca, con Djokovic aún presente, Medvedev al acecho y nuevas figuras como Holger Rune o Ben Shelton intentando irrumpir. Sin embargo, todo parece indicar que la temporada 2025 podría estar marcada por el cara a cara entre Sinner y Alcaraz, un duelo que ya entusiasma a los aficionados y que tiene al US Open como posible escenario principal.