El equipo argentino no consigue ganar un partido desde el 19 de abril, cuando se impuso por 2-0 a Estudiantes. Desde entonces, la incertidumbre empieza a instalarse en la Bombonera, y los aficionados no dan crédito a lo que está ocurriendo con uno de los clubes más emblemáticos de la liga argentina.
La racha negativa incluye siete empates y cuatro derrotas, tanto en la Liga Profesional como en la Copa Argentina y torneos internacionales.
Las estadísticas son el fiel reflejo del mal momento del equipo. En los últimos 11 encuentros, Boca anotó solo seis goles y recibió trece. Su promedio de posesión ha bajado considerablemente, y la efectividad de sus delanteros está por los suelos. Edinson Cavani, que llegó como refuerzo estrella, apenas ha marcado un tanto durante esta racha. Lucas Janson y Darío Benedetto tampoco han logrado asumir el peso ofensivo del equipo.
Además, la defensa muestra grietas preocupantes. Marcos Rojo y Nicolás Figal, los referentes en la zaga, han sido superados en varias oportunidades, y el mediocampo, con Pol Fernández y Equi Fernández, no logra aportar fluidez ni conexión con los atacantes.
Por su parte, el director técnico, Diego Martínez, ha intentado distintas variantes tácticas sin éxito. Ha probado con línea de cinco, con un 4-3-3 ofensivo y también con doble cinco en el mediocampo, pero ninguna fórmula ha logrado revertir la crisis. La presión sobre el entrenador crece día a día, y parte de la dirigencia comienza a evaluar posibles reemplazos si el panorama no mejora en los próximos compromisos.
“Sabemos que los resultados no son los esperados y entendemos la frustración del hincha. Estamos trabajando duro para cambiar esta situación, pero también necesitamos paciencia”, expresó Martínez en la conferencia posterior al último encuentro.
Los hinchas ya comenzaron a manifestar su descontento. En redes sociales, las críticas al plantel y al cuerpo técnico son constantes. En los últimos partidos en la Bombonera se han escuchado silbidos y cánticos de desaprobación. Incluso algunos referentes históricos del club han manifestado su preocupación por el presente del equipo.
La dirigencia, encabezada por Juan Román Riquelme, guarda silencio por ahora, pero se espera que tome decisiones drásticas si no se corta la mala racha pronto.
El próximo compromiso será ante Rosario Central, uno de los rivales más duros de la tabla media. Posteriormente, Boca enfrentará a Racing en un clásico que podría ser determinante para el futuro de Martínez. Cualquier resultado que no sea una victoria podría marcar el final de su ciclo.