El caza, desplegado en el marco de la Policía Aérea Reforzada de la OTAN, abrió fuego tras recibir autorización de las autoridades rumanas. El aparato no tripulado había entrado desde Moldavia y sus restos cayeron en una zona deshabitada. Su origen todavía no ha sido determinado.
Un F-18M del Ejército del Aire y del Espacio español derribó este domingo un dron que había entrado ilegalmente en el espacio aéreo de Rumanía, según informó el Ministerio de Defensa del país.
Los sistemas de vigilancia rumanos detectaron el aparato no tripulado cuando cruzaba la frontera desde Moldavia, a unos 24 kilómetros al norte de la ciudad de Galați, situada en el sureste del país y cerca de Ucrania.
El caza español estableció contacto radar con el objetivo y recibió autorización para atacarlo. El dron fue derribado a las 05:01, hora local, en condiciones que permitieron evitar riesgos para la población.
Los primeros indicios sitúan la caída de los restos en una zona deshabitada entre dos localidades. No se han comunicado víctimas ni daños materiales.
Equipos especializados deberán recuperar y analizar los fragmentos para identificar el modelo del aparato, determinar si transportaba explosivos y establecer su procedencia.
El Ministerio rumano no ha atribuido por ahora el dron a ningún país. Aunque Rumanía ha sufrido numerosas incursiones de aparatos rusos desde el inicio de la invasión de Ucrania, no existen todavía elementos públicos suficientes para afirmar que el objetivo abatido este domingo fuera ruso.
Despliegue español en el flanco oriental
El F-18M forma parte del Destacamento Aéreo Táctico Paznic, enviado por España a finales de julio para participar durante cuatro meses en la misión de Policía Aérea Reforzada de la OTAN.
El contingente está integrado por cerca de 200 militares, siete cazas F-18M, un avión de transporte A400M y tres helicópteros NH-90. Opera desde la base aérea 86 de Borcea bajo el mando aliado.
Su misión consiste en vigilar el espacio aéreo de la OTAN, identificar aeronaves no autorizadas y responder rápidamente ante posibles amenazas en el flanco oriental.
El derribo representa una de las intervenciones operativas más significativas protagonizadas por el contingente español desde el inicio del despliegue. También muestra que la misión ha pasado de las labores habituales de vigilancia a una actuación armada contra una amenaza que había penetrado en territorio aliado.
Cuarto dron abatido en 2026
Rumanía comparte más de 600 kilómetros de frontera terrestre con Ucrania y ha registrado repetidas incursiones de drones desde el comienzo de la guerra.
El aparato destruido por el F-18 español es el cuarto abatido en el país en lo que va de 2026. En julio, cazas F-16 rumanos derribaron tres drones en diferentes incidentes. Al menos uno de ellos fue identificado posteriormente como un Shahed de fabricación rusa utilizado contra objetivos ucranianos.
En mayo, otro dron ruso se estrelló contra un edificio residencial de Galați y causó heridas a dos personas. El episodio intensificó el debate sobre la necesidad de neutralizar los aparatos antes de que alcancen zonas pobladas.
El Parlamento rumano había aprobado en 2025 una legislación que permite derribar drones que violen el espacio aéreo nacional, siempre que se evalúen previamente los riesgos para la población.
La intervención española se enmarca en ese dispositivo defensivo y no implica una operación sobre territorio extranjero. El F-18 actuó dentro del espacio aéreo rumano, con autorización para abrir fuego y bajo el sistema integrado de defensa de la Alianza.
El incidente confirma, no obstante, que la guerra de Ucrania sigue proyectando riesgos directos sobre los países vecinos. La identificación del dron será decisiva para determinar si se trató de una nueva incursión vinculada a los ataques rusos o de un aparato de distinta procedencia.