La insana obsesión por la comida saludable: cuando una sobredosis de zanahorias también puede matar

08 novembre 2025 - 08:00

 

El diario colombiano El Tiempo documenta este viernes un evento alucinante acaecido hace más de 50 años: un científico británico se alimentó únicamente con zanahorias durante 10 días y murió. El hecho resulta tan impactante que decidí verificar que efectivamente sucedió. Y encontré la noticia que originalmente fue publicada en The Times el sábado 16 de febrero de 1974 y aparece consignada en los archivos de The New York Times del domingo 17 de febrero del mismo año, en la página 13, con el título: «Carrot‐Juice Addiction Cited in Briton’s Death». La nota del diario estadounidense señala que la investigación forense realizada en la ciudad de Londres determinó que la muerte del entusiasta de la alimentación saludable, Basil Brown, de 48 años, fue causada por una adicción al jugo de zanahoria.

Nadie duda que las zanahorias y la vitamina A son esenciales y a menudo recomendadas por los doctores y nutricionistas para mantener una buena visión y una piel sana, con aspecto luminoso y saludable, pero ahora descubro que las zanahorias en exceso pueden resultar sumamente peligrosas para el organismo. He aquí la historia.

El tribunal forense de Londres registró, aquella fatídica semana de febrero, el testimonio de que el científico Basil Brown había ingerido 70 millones de unidades de vitamina A en 10 días y, además, bebió aproximadamente cuatro litros de jugo de zanahoria por día durante el mismo período. “Su piel presentaba un color amarillo intenso al momento de su muerte”, indica el diario.

David Haler, el patólogo que realizó la autopsia corroboró que el efecto de la ingesta excesiva de vitamina A, proveniente de zanahorias y tabletas, era indistinguible de una intoxicación alcohólica. “Produce el mismo resultado: cirrosis hepática”, dijo Haler en su día.

La historia merece la pena porque da cuenta, por un lado, de cómo la obsesión por la alimentación saludable no es un fenómeno nuevo, pero, por otra parte, permite constatar que en aquella época esos hechos eran considerados insólitos.

Hoy parece mucho más probable que eventos de estas características ocurran. Vivimos atiborrados y somos bombardeados a través de las redes sociales con abundante desinformación sobre presuntos hábitos saludables y fórmulas mágicas y milagrosas para desintoxicarnos, purificarnos y muchas cosas más, que son promovidas por influencers, advenedizos en el mundo del fitness y promotores del healthy lifestyle, que le hacen creer a sus seguidores que son expertos, porque lucen fenomenalmente, pero son personas sin ninguna formación en medicina o nutrición.

Basil Brown pretendía demostrar que era posible vivir una vida saludable a través de la alimentación natural y que mantener una dieta saludable podría mejorar la salud y los niveles de energía, pero el resultado de su experimento llevado a un punto tan extremo degeneró en todo lo contrario. El consumo exclusivo y excesivo de zanahorias lo llevó a la muerte. De ahí que el veredicto oficial de la investigación de 1974 haya indicado, aunque parezca mentira: “Muerte por adicción al zumo de zanahoria”.

En el proceso, su cuerpo comenzó a experimentar cambios a nivel interno y externo, tanto en su aparato digestivo, como en su apariencia física.

Brown era conocido por ser un “entusiasta de la alimentación sana”.  Y su “obsesión” lo llevó a consumir enormes cantidades de zumo de zanahoria y pastillas de vitamina A que terminaron por causarle la muerte, recoge El Tiempo.

Desde luego, el investigador inglés no imaginó que el resultado de su experimento sería este. Pero los especialistas encontraron que esa ingesta excesiva le provocó una intoxicación por vitamina A que le destruyó el hígado y le causó una insuficiencia orgánica fatal. El dictamen de Haler fue concluyente: cirrosis hepática. El daño que sufrió el hígado de Brown fue similar al que podría experimentar una persona con alcoholismo crónico.

En el proceso, los cambios que mostró Basil Brown se reflejaron en el cambió de color de su piel que fue adquiriendo una pigmentación de color entre amarillo y anaranjado, por la acumulación de grandes cantidades de caroteno. El consumo normal de zanahorias es inofensivo, pero en ese caso la pigmentación mostró que su organismo había sobrepasado la capacidad de procesar tal ingesta.

Los antecedentes de Brown permitieron establecer que durante años promovió el consumo de alimentos saludables y de vitaminas porque estaba convencido de que las altas dosis depuraban el organismo y prevenían enfermedades. Pero, posiblemente ignoró que, al sobrecargar su sistema de forma masiva, desencadenó una hipervitaminosis A, una afección tóxica que puede causar graves daños hepáticos, como fuertes dolores de cabeza e incluso coma, según indica el diario colombiano.

El dato curioso: Basil Brown era un nutricionista titulado y un científico autodidacta. Él creía firmemente en el poder curativo de las vitaminas y advertía los peligros de los alimentos procesados. Su pasión por el bienestar llegaba a ser tan obsesiva que le llevaba a realizar experimentos peligrosos, dijeron sus amigos a los medios de aquella época. Esta pareciera ser una postal impresa en 2025.

Ahora sabemos que una sobredosis de zanahorias también puede causar la muerte.

 

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