Un reportaje de BBC Mundo informa este martes sobre cómo las energías renovables van ganando terreno.
Las energías renovables superan al carbón, por primera vez, como principal fuente de electricidad en el mundo durante el primer semestre de 2025, según el centro de estudios energéticos Ember. No obstante, el panorama global a este respecto es heterogéneo.
El carbón, que contribuye de modo considerable al calentamiento global, mantiene su posición desde hace más de 50 años como la mayor fuente de generación de energía a nivel global, hasta 2024, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Nuevos datos del centro de Ember indican que las energías renovables superaron al carbón como principal fuente de electricidad en el mundo, durante el primer semestre de este año. El centro menciona, sin embargo, que los titulares ocultan un panorama global heterogéneo.
Si bien la demanda de electricidad ha aumentado en todo el mundo, también han crecido la energía solar y eólica. Estas últimas han cubierto el 100% de la demanda adicional de electricidad, contribuyendo con ello a una ligera disminución del uso de carbón y gas.
Son los países en desarrollo, especialmente China, quienes lideran la apuesta por las energías limpias. China continúa ampliando su parque de centrales eléctricas de carbón, pero también se mantiene muy por delante en lo que respecta al crecimiento de las energías limpias, añadiendo con ello más capacidad solar y eólica que el resto del mundo en su conjunto. Lo anterior significa que el incremento de la generación de fuentes renovables en ese país superó la creciente demanda de electricidad y con ello redujo la generación eléctrica a partir de combustibles fósiles en un 2%.
Otros datos recientes de Ember confirman el dominio chino en las industrias de tecnología limpia: en agosto sus exportaciones en ese rubro alcanzaron un récord de US$20.000 millones, impulsadas por el aumento de las ventas de vehículos eléctricos (26% más) y baterías (23% más). El valor de los vehículos eléctricos y las baterías de China, en conjunto, ahora duplica sus exportaciones de paneles solares.
India ha experimentado un aumento más lento de la demanda de electricidad y también ha añadido una importante capacidad solar y eólica, así que también ha tenido incidencia en la reducción de consumo de carbón y gas.
Estados Unidos y los países de la Unión Europea (UE), por su parte, experimentaron la tendencia contraria. Dependen más que antes de los combustibles fósiles que inciden en el calentamiento global para generar electricidad. Esta brecha probablemente va a acentuarse, según informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
La AIE estima que las energías renovables crecerán con mucha menor intensidad en Estados Unidos debido a las políticas de la actual administración. La Agencia redujo a la mitad su pronóstico de crecimiento de las energías renovables en Estados Unidos para esta década. Anteriormente había calculado que ese país añadiría 500 gigavatios (GW) de nueva capacidad de energías renovables, principalmente solar y eólica, para 2030. La cifra se ha reducido a 250 GW.
De hecho, en el país norteamericano la demanda de electricidad creció más rápido que la producción de energía limpia, lo que se traduce en el aumento de la dependencia de los combustibles fósiles. La UE, con meses de bajo rendimiento de la energía eólica e hidroeléctrica, también ha experimentado un aumento de la generación de electricidad a partir de carbón y gas.
BBC Mundo destaca que el análisis de la AIE representa hasta ahora la evaluación más exhaustiva sobre el impacto de las políticas de la administración Trump frente a los esfuerzos globales de transición hacia fuentes de energías limpias, una realidad que contrasta con el enfoque chino y que la Agencia deja en evidencia. Mientras China aumenta sus exportaciones de tecnología limpia, Estados Unidos fomenta el consumo global de petróleo y gas.
El centro Ember valora este momento como un «punto de inflexión crucial» que «marca el inicio de un cambio en el que la energía limpia se mantiene al ritmo del crecimiento de la demanda».
La energía solar representa la mayor parte del crecimiento, cubriendo el 83% del incremento de la demanda de electricidad y es la mayor fuente de nueva electricidad a nivel mundial durante tres años consecutivos. La mayor parte de la generación solar (58%) se concentra en países de bajos ingresos, muchos de los cuales también han experimentado un crecimiento explosivo en los últimos años, según contextualiza el medio británico. ¿La razón? Las espectaculares reducciones de costos.
Es decir, la energía solar ha visto caer sus precios en 99,9% desde 1975 y ahora es tan ‘barata’ que facilita la emergencia de grandes mercados en un solo año, especialmente donde la red eléctrica es cara y poco fiable, precisa Ember.
Así las cosas, Pakistán importó paneles solares capaces de generar 17 GW de energía solar en 2024, esto representa el doble que en 2023 y el equivalente a aproximadamente un tercio de la capacidad actual de generación eléctrica del país.
El continente africano también está experimentando un auge de la energía solar y evidencia un aumento interanual del 60% en las importaciones de paneles hasta junio. Sudáfrica, que mantiene un alto consumo de carbón, lideró la tendencia. Nigeria superó a Egipto en segundo lugar con 1,7 GW de capacidad de generación solar, suficiente para satisfacer la demanda de electricidad de aproximadamente 1,8 millones de hogares en Europa, comparativamente. Entre tanto, Argelia multiplicó sus importaciones de paneles solares por 33 en los últimos 12 meses, hasta junio de este año, Zambia por ocho y Botsuana por siete, indica BBC Mundo.
Las buenas noticias a este respecto, suministradas por los países del denominado Sur Global, también plantean desafíos. Y es que el crecimiento de la energía solar ha ido tan rápido en algunos lugares que está creando retos inesperados, por ejemplo, en Afganistán, el uso generalizado de bombas de agua alimentadas por energía solar está reduciendo el nivel freático, lo que amenaza el acceso a largo plazo a las aguas subterráneas.
Adair Turner, presidente de la Comisión de Transiciones Energéticas de Reino Unido, observa en el medio británico que los países del «cinturón solar» y del «cinturón eólico» tienen retos energéticos muy diferentes.
Aquellos del «cinturón solar» (gran parte de Asia, África y Latinoamérica), precisan grandes cantidades de electricidad para el aire acondicionado durante el día. Podrían reducir significativamente los costos energéticos, a la brevedad, si adoptan sistemas solares, respaldados por baterías cada vez más asequibles que almacenan energía del día a la noche.
Mientras que los países del «cinturón eólico» (los del Cono Sur en América o los del norte de Europa), tienen obstáculos más difíciles por delante. Por ejemplo, los costos de las turbinas eólicas no se han reducido tanto como los de los paneles solares: “solo han bajado aproximadamente un tercio en la última década”, explica Turner.
Asimismo, el aumento de las tasas de interés ha incrementado los costos de los préstamos y elevado de modo considerable el precio total de la instalación de parques eólicos en años recientes.
Finalmente, equilibrar el suministro también supone mayor dificultad porque las pausas del viento invernal pueden durar semanas y esa circunstancia obliga a acudir a fuentes de energía de reserva que las baterías por sí solas no pueden proporcionar, es decir, se encarecen tanto la construcción como el funcionamiento del sistema.