El serbio está en estupendo estado de forma y logra ganar al belga Bergs por 6-3 y 7-5. El camino está más que despejado en una competición en la que no hay ni Alcaraz ni Sinner. Su próximo partido será contra Valentin Vacherot.
Control total del primer set
Desde el inicio del encuentro, Djokovic impuso su ritmo. Con su habitual solidez desde el fondo y una lectura perfecta del juego, el número uno mundial neutralizó rápidamente los intentos de agresión de Bergs. El belga, que venía de eliminar sorpresivamente a jugadores de mayor ranking, intentó golpear fuerte y acortar los puntos, pero se topó con la muralla serbia.
Djokovic logró el primer quiebre en el cuarto juego (3-1) y a partir de ahí administró la ventaja con precisión quirúrgica. Su servicio fue una de sus armas más efectivas, ganando más del 80% de los puntos con el primer saque. El set se cerró por 6-3 en apenas 38 minutos, con un Djokovic que apenas cometió cuatro errores no forzados.
“Me sentí muy bien desde el principio. Sabía que tenía que imponer mi ritmo y mantenerme concentrado porque Bergs tiene un tenis explosivo y peligroso si le das espacio”, explicó Djokovic en rueda de prensa posterior al partido.
Bergs plantó cara en el segundo set
El segundo parcial fue más disputado. Zizou Bergs, de 25 años y actualmente en ascenso en el circuito ATP, mostró por qué muchos lo consideran una de las promesas más interesantes del tenis belga. Con un servicio más profundo y un mayor atrevimiento, consiguió mantener el marcador parejo hasta el 5-5.
Djokovic, sin embargo, demostró nuevamente su temple en los momentos decisivos. En el undécimo juego, forzó varios errores de su rival y consiguió el quiebre clave con una devolución ganadora que arrancó la ovación del público chino. Acto seguido, cerró el encuentro con su saque y selló el 7-5 final tras una hora y 46 minutos de juego.
Bergs, pese a la derrota, recibió una gran ovación del público por su valentía y entrega. “He aprendido mucho enfrentando a Novak. Es increíble cómo te exige en cada punto”, declaró el belga tras el partido.
Djokovic, en modo campeón
La victoria consolida el excelente estado físico y mental de Djokovic, quien a sus 37 años continúa dominando el circuito con autoridad. Con esta clasificación, alcanza su semifinal número 77 en torneos Masters 1000, una cifra que reafirma su dominio histórico en esta categoría.
En Shanghái, donde ya fue campeón en cuatro ocasiones (2012, 2013, 2015 y 2018), el serbio ha mostrado una versión implacable: no ha cedido un solo set en el torneo y lidera la estadística de puntos ganados al resto, una de sus especialidades.
“Estoy disfrutando mucho mi tenis. Me siento fresco, motivado y con la energía para seguir compitiendo al máximo nivel”, declaró el serbio, sonriente y relajado, ante los medios locales.
Un torneo sin Alcaraz ni Sinner: oportunidad de oro
La ausencia de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, quienes decidieron no participar en Shanghái para priorizar el descanso físico, deja a Djokovic con el favoritismo absoluto para alzarse con el título. Con Daniil Medvedev ya eliminado y otros cabezas de serie fuera de competencia, el número uno parece encaminado hacia una final accesible.
Su próximo rival será el monegasco Valentin Vacherot, una de las grandes revelaciones del torneo, que sorprendió al eliminar a Holger Rune en cuartos de final. Aunque el joven tenista del Principado llega inspirado, enfrentarse a Djokovic en semifinales de un Masters 1000 representa un desafío monumental.
“Es una oportunidad increíble para mí, pero sé que tendré que jugar el partido perfecto”, reconoció Vacherot en conferencia de prensa.
Djokovic mira más allá de Shanghái
Más allá del presente torneo, Djokovic ya tiene en la mira el ATP Finals de Turín, donde buscará cerrar el año como número uno del mundo por octava vez, extendiendo su propio récord. Para ello, cada punto que sume en Shanghái es crucial.
El serbio también busca otro hito: alcanzar su título número 41 en Masters 1000, lo que lo consolidaría aún más como el jugador más exitoso de la historia en esta categoría, superando por amplio margen a Rafa Nadal (36) y Roger Federer (28).
El nivel mostrado en Shanghái refuerza la sensación de que Djokovic sigue hambriento de gloria. A pesar de su edad, su preparación física, su mentalidad competitiva y su capacidad para reinventarse continúan marcando la diferencia.