Una alemana al frente de la ONU abre vías para Palestina

18 septembre 2025 - 12:08

La nueva presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas, Annalena Baerbock, anunció que prepara “opciones alternativas” para garantizar la participación palestina, pese a la negativa de Estados Unidos a conceder visados a sus dirigentes. La diplomática alemana, exministra de Exteriores, busca asegurar que Mahmud Abás o su delegación estén presentes en Nueva York durante el próximo período de sesiones.

La escena revela tensiones de fondo en el sistema multilateral. Washington insiste en bloquear la entrada de representantes palestinos, invocando razones de seguridad, mientras otros Estados miembros consideran inaceptable que un país huésped de la ONU condicione de esa manera el funcionamiento de la Asamblea General. La posición de Baerbock sorprende por venir de Alemania, socio tradicional de Israel y aliado prioritario de Estados Unidos, que ahora asume la responsabilidad de encabezar la Asamblea con un gesto de autonomía.

La cuestión palestina regresa así al centro del debate diplomático. América Latina ha seguido con atención estas dinámicas: países como Chile, Brasil, México y Colombia han reiterado su apoyo al reconocimiento de Palestina y a la necesidad de soluciones multilaterales frente al bloqueo. Para ellos, el escenario que abre Baerbock encarna la posibilidad de que la Asamblea General recupere un papel de contrapeso frente a las imposiciones unilaterales.

La alternativa de “presencia simbólica” o “participación indirecta” puede parecer un detalle procedimental, pero tiene un fuerte valor político. Lo que se debate en Nueva York no es únicamente la asistencia de Abás, sino la legitimidad misma de Palestina en los foros internacionales, frente a un veto estadounidense que la margina.

El interrogante de fondo es si la iniciativa de Annalena Baerbock logrará abrir un verdadero reequilibrio en la dinámica internacional. La Asamblea General carece de mecanismos coercitivos, aunque su función de conferir legitimidad política sigue siendo determinante cuando otros órganos de la ONU permanecen bloqueados. El hecho de que una dirigente alemana impulse este movimiento resulta significativo porque evidencia que incluso dentro del espacio atlántico hay sectores dispuestos a defender la dignidad institucional del multilateralismo frente a la lógica de los vetos y los silencios impuestos.

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