España arrasa a Hungría por 3-0 y avanza hacia el Mundial de 2026

05 septembre 2025 - 09:09

 La Roja mete miedo a los rivales y genera muchas buenas sensaciones mostrando un claro dominio del juego ante Hungría desbordada ante la superioridad del combinado de Luis de La Fuente. Los locales marcaron tres goles para no complicarse la vida y hacer los deberes para avanzar hacia el mundial norteamericano de 2026.

Gol tempranero que marcó el camino

El inicio del encuentro fue un reflejo de lo que vendría después: España salió a presionar arriba, a mover el balón con rapidez y a encontrar espacios desde los primeros compases. Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando una buena combinación en el borde del área húngara permitió a Oyarzabal plantarse ante el portero y definir con clase para abrir el marcador.

Ese gol tempranero golpeó anímicamente a los locales, que se vieron obligados a retrasar líneas y ceder aún más terreno a un rival que no perdonaba. España, lejos de conformarse con la ventaja, aumentó el ritmo y buscó con insistencia el segundo tanto.

Cucurella sorprende y amplía la ventaja

El dominio español se materializó de nuevo a la media hora de partido. En el minuto 30’, un ataque bien construido por la izquierda acabó en los pies de Marc Cucurella, que se incorporó al área con decisión y fusiló al guardameta para establecer el 0-2. El lateral, más acostumbrado a tareas defensivas, celebró con euforia un tanto que reflejó el atrevimiento y la confianza del equipo.

El segundo gol dejó prácticamente sentenciado el encuentro, pero España quería más. La Roja continuó con su presión alta, recuperando balones en campo rival y asfixiando a Hungría, que apenas lograba encadenar tres pases seguidos sin perder la posesión.

Merino completa la exhibición antes del descanso

El broche a una primera parte de ensueño lo puso Mikel Merino en el minuto 38’. Una jugada coral, con hasta cinco jugadores participando en la circulación rápida de balón, dejó al centrocampista navarro en posición franca dentro del área. Su disparo ajustado significó el 0-3 y desató la alegría en el banquillo español.

Con ese gol, Hungría quedó prácticamente noqueada y el partido entró en una fase de control absoluto por parte de los visitantes. La primera mitad terminó con España acumulando casi un 70 % de posesión y con la sensación de que podía ampliar aún más la diferencia en cualquier momento.

Una segunda parte de control y madurez

Tras el descanso, España bajó una marcha en su juego, consciente de que el resultado estaba encarrilado. Luis de la Fuente aprovechó para mover el banquillo y dar minutos a futbolistas que pedían protagonismo. Hungría, con más corazón que ideas, intentó adelantar líneas, pero la defensa española se mostró segura y evitó cualquier acercamiento peligroso.

La Roja, sin necesidad de forzar, mantuvo el control del encuentro. La circulación de balón siguió siendo fluida y cada ataque parecía una amenaza latente, aunque esta vez la eficacia de la primera mitad no se repitió. Aun así, el equipo supo gestionar el esfuerzo y mostrar madurez competitiva, una cualidad clave en este tipo de torneos largos.

Declaraciones y sensaciones

Al término del encuentro, Luis de la Fuente elogió el rendimiento colectivo de sus jugadores:

“Estoy muy orgulloso del compromiso y la actitud del equipo. Sabemos que cada partido es una final en este camino hacia el Mundial y los futbolistas lo entienden. Hemos sido eficaces y hemos mostrado un fútbol que ilusiona”.

Por su parte, Oyarzabal, autor del primer gol, destacó la importancia de empezar los partidos con intensidad: “El gol tempranero nos dio confianza. Sabíamos que teníamos que salir a morder y creo que lo conseguimos”.

Camino al Mundial con paso firme

Con esta victoria, España suma tres puntos vitales en la clasificación y se acerca cada vez más a asegurar su presencia en el Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. Más allá de los números, el equipo transmite seguridad, confianza y una idea clara de juego.

La combinación de juventud y experiencia parece estar dando frutos. Jugadores como Oyarzabal, Cucurella y Merino se han convertido en piezas fundamentales, mientras que las jóvenes promesas continúan ganando protagonismo en un equipo que no deja de crecer.

 

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