Elena Duque: del collage a Gijón, el cine como ejercicio de memoria y pertenencia

28 août 2025 - 12:08

La cineasta hispano-venezolana será una de las protagonistas del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX), donde presentará una obra que entrelaza animación, performance y exploración plástica de la identidad.

El Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) ha convertido su 63ª edición en un escaparate de voces singulares que desafían los límites del cine de autor. Entre ellas destaca la hispano-venezolana Elena Duque, una creadora cuyo trabajo se mueve entre la animación artesanal y el collage, haciendo dialogar formatos analógicos con preguntas sobre el sentido de pertenencia, la memoria de los lugares y la fragilidad de los objetos.

Tras su paso por Berlín con Portales (2025), estrenada en la sección Forum Expanded y reconocida en el Festival de Málaga, Duque llega a Gijón con una propuesta performática que confirma la naturaleza expandida de su cine: Curso de pintura rápida para principiantes (2023). Una proyección en 16 milímetros que se transforma en laboratorio vivo, donde la imagen deja de ser simple registro para convertirse en ejercicio plástico compartido con el público.

El certamen asturiano, que se celebrará del 14 al 22 de noviembre, mantiene así su vocación de plataforma para el cine contemporáneo más arriesgado. La selección de este año reúne “nuevas joyas” de firmas consolidadas como Radu Jude, que regresa tras conquistar el festival en 2023; Ira Sachs, que desembarca por primera vez en Gijón; o la francesa Louise Hémon, premiada en Cannes con The girl in the snow. Junto a ellos, emergen miradas que refuerzan la condición del FICX como territorio de descubrimiento, desde la hispanoargentina Amalia Ulman hasta la checa Zuzana Kirchnerová.

En ese marco de diálogo entre trayectorias, la presencia de Duque adquiere un valor simbólico. Su cine es también un espacio de resistencia frente a la homogeneidad digital: apuesta por lo manual, por lo que aún conserva huella, textura, azar. Cada fotograma suyo funciona como fragmento de una memoria en construcción, donde lo íntimo se convierte en materia artística y lo pequeño revela su grandeza.

La programación del festival se completa con propuestas que cruzan géneros y formatos: desde la instalación sonora Mi nombre es John Ford, de Alfonso S. Suárez, hasta estrenos de cineastas europeos que exploran las tensiones de la contemporaneidad bajo claves diversas. Gijón, fiel a su tradición, vuelve a situarse como uno de los escenarios privilegiados donde el cine de autor no es un nicho, sino un territorio abierto a la experimentación.

La obra de Elena Duque, con su delicado equilibrio entre lo cotidiano y lo imaginario, confirma que el cine todavía puede ser un acto de descubrimiento. En su caja de texturas y colores palpita una pregunta compartida: ¿qué imágenes sostienen nuestras identidades en tiempos de tanta volatilidad?

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