El murciano protagonizó un partido de alto voltaje en Nueva York, imponiéndose a Andrey Rublev en tres sets con una mezcla de potencia, talento y frialdad en los momentos decisivos. Con este triunfo, alcanza las semifinales y mantiene viva su ambición por conquistar otro título de Grand Slam.
Un inicio arrollador de Alcaraz:
Desde el comienzo, Alcaraz dejó claras sus intenciones: imponer su ritmo y evitar que Rublev dictara el juego con su potente derecha. El español mostró un tenis agresivo, con devoluciones profundas y un servicio sólido que le permitió controlar los primeros intercambios.
Con una mezcla de paciencia y precisión, aprovechó un quiebre temprano para tomar ventaja. Rublev intentó reaccionar con su característico golpeo desde el fondo, pero el español lo neutralizó con cambios de ritmo, dejadas precisas y subidas inteligentes a la red. El primer set se cerró con un 6-3 que encendió la ilusión de sus aficionados.
Rublev contraataca en el segundo set:
Un jugador del calibre de Rublev no se rinde fácilmente. El ruso ajustó su servicio, ganó confianza con su derecha y forzó a Alcaraz a defender más de lo previsto.
El segundo parcial fue mucho más parejo, con ambos protegiendo sus turnos de saque hasta que Rublev rompió en el noveno juego. Se puso 5-4 y cerró el set 6-4, llevando el duelo al tercer set. La tensión crecía y el público disfrutaba de un espectáculo de altísimo nivel.
Un desenlace de infarto:
El último set fue un pulso de nervios. Rublev apostó por la potencia, mientras que Alcaraz, con la madurez que ha ido forjando en su corta pero brillante carrera, supo mantener la calma.
Ambos conservaron el saque hasta el 5-5, momento en el que el español, con puntos espectaculares, rompió el servicio de Rublev. Luego, sirviendo para partido, cerró con autoridad el 7-5 definitivo, desatando la euforia en la grada.
El repertorio de Alcaraz:
Lo más destacado de la victoria fue la forma en que la logró. Alcaraz combinó potencia, técnica y creatividad, mostrando un repertorio casi ilimitado. Sus dejadas sorprendieron, su defensa fue impecable y su lectura táctica lo colocó siempre un paso adelante.
Con apenas 21 años, sigue consolidándose como un jugador capaz de ganar y, al mismo tiempo, enamorar al público con un tenis espectacular.
Rublev, un rival digno:
Pese a la derrota, Rublev demostró por qué sigue en la élite. Su entrega y potencia exigieron lo mejor de Alcaraz, quien tuvo que exprimirse al máximo. El ruso dejó destellos de brillantez y peleó hasta el último punto, contribuyendo a un partido memorable.
Lo que viene para Alcaraz:
Con este triunfo, Alcaraz se instala en semifinales, donde le espera un reto mayor. El nivel mostrado ante Rublev confirma que está preparado para cualquier desafío. Su objetivo: seguir escalando en el palmarés y afianzarse en la cima del tenis mundial.