El Juez Único de Competición desestimó el recurso del Real Madrid para aplazar su partido ante Osasuna, correspondiente a la primera jornada de LaLiga 2025-2026. El encuentro se mantiene programado para el 19 de agosto, lo que deja al club blanco con solo 15 días efectivos de pretemporada.
La resolución del juez, independiente del órgano liguero, argumenta que se ha respetado íntegramente el periodo vacacional reglamentario. “El Real Madrid disputó la semifinal del Campeonato del Mundo de Clubes el pasado 9 de julio. Los jugadores regresaron al día siguiente e iniciaron su descanso el 11 de julio, por lo que se cumplen los 21 días consecutivos establecidos en el artículo 10.1 del Convenio Colectivo”, recoge el fallo.
Todo comenzó tras la participación del club madrileño en el nuevo Mundial de Clubes, donde fue eliminado por el PSG en semifinales. El Real Madrid solicitó el aplazamiento del partido, alegando que no disponía del tiempo mínimo de preparación antes del arranque de la liga. En su argumentación, hizo referencia a un supuesto “pacto de caballeros” con Osasuna y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), destinado a garantizar un mayor descanso a los equipos que alcanzaran fases avanzadas del torneo internacional.
Sin embargo, tanto LaLiga como la Real Federación Española de Fútbol negaron la existencia de un acuerdo formal. Además, sostuvieron que el calendario ya garantizaba los descansos estipulados: 24 días entre el último partido internacional y el inicio de LaLiga, un periodo que se ajusta a la normativa vigente.
El presidente de LaLiga, Javier Tebas, fue categórico: “No hay fundamento jurídico ni deportivo que avale esta solicitud. Otros clubes europeos han pasado por lo mismo sin pedir aplazamientos. El calendario está hecho para respetarse”.
El Juez Único concluyó que no hay causa de fuerza mayor que justifique un cambio de fecha. Subrayó además que la participación del Real Madrid en el torneo internacional era previsible y que la plantilla del club, con más de 20 jugadores inscritos, ofrece garantías suficientes para disputar el partido sin comprometer la integridad competitiva.