«La bola negra»: claves de un fenómeno cinematográfico entre verdad y ficción

02 octobre 2026 - 10:13

La película sobre Federico García Lorca y Rafael Rodríguez Rapún arrasa en taquilla y apunta a los Óscar. El editor gallego Quique Alvarellos separa lo documentado de lo inventado en un filme que recupera el deseo silenciado, la represión y los bombardeos de la aviación fascista italiana durante la Guerra Civil.

«La bola negra» se ha convertido en el gran acontecimiento cinematográfico del año en España. En su primer fin de semana en cartelera vendió 610.000 entradas y recaudó 4,7 millones de euros, cifras que la sitúan como firme aspirante a los Óscar si supera el filtro de la lista de preseleccionadas. Son 155 minutos que entrelazan tres historias desde 1935 hasta la actualidad. La primera es la obra teatral inacabada de Lorca. La segunda, el amor entre el poeta y Rapún. La tercera, la relación de este con un soldado del bando sublevado, Sebastián, interpretado por Guitarricadelafuente.

El éxito ha reabierto una pregunta inevitable sobre qué parte del relato es historia y qué parte es invención. Quique Alvarellos, estudioso de Lorca cuya editorial ha reeditado varios libros del poeta y sobre su figura, identifica tres capas. Está la pieza lorquiana, está la obra de Alberto Conejero «La piedra oscura» y está el guion que el propio Conejero firma con Javier Ambrossi y Javier Calvo. «Hay muchas capas», resume el editor. Distinguirlas ayuda a entender tanto la película como el país que retrata, una España que persiguió las libertades personales.

  1. Un éxito de taquilla con horizonte en Hollywood

Los números del estreno colocan la película en una liga poco habitual para el cine español, y más aún para un drama histórico de más de dos horas y media. Su recorrido internacional dependerá de la carrera de premios. La Academia de Hollywood elabora primero una lista de preseleccionadas y después determina las candidaturas definitivas. La acogida del público apunta en cualquier caso a algo más que curiosidad cinéfila. Hay un interés evidente por una memoria que durante décadas se contó a medias o no se contó.

El impacto ya se nota fuera de las salas. Según Alvarellos, su edición facsímil de «Sonetos del amor oscuro» ha registrado un aumento de pedidos de varios cientos de ejemplares en una semana, con solicitudes llegadas incluso desde Estados Unidos y otros países europeos. El editor lo vincula a la huella de Lorca en la poesía estadounidense del siglo XX, que atribuye a «Poeta en Nueva York» y que alcanzó a la generación beat. La película funciona así como puerta de entrada a una obra que muchos espectadores descubren ahora.

  1. Cuatro páginas y una obra reinventada

De «La bola negra», Lorca solo dejó cuatro páginas manuscritas bajo el título «La bola negra. Drama de costumbres actuales». Los papeles se conservan en la Fundación Federico García Lorca y pueden consultarse en Internet Archive, en el volumen «Teatro inconcluso» que la hispanista Marie Laffranque publicó en 1987. Dos de esas hojas recogen la lista de personajes, entre los que figuran unos esquiadores y la Nieve, además de los protagonistas. Son Carlos, un estudiante de Filosofía llamado Enrique y varios familiares.

Las otras dos páginas contienen el arranque del primer acto. En él, Carlos, interpretado por Milo Quifes, dialoga con su hermana, que le reprocha que no salga al exterior mientras ella vive limitada por su condición de mujer. A partir de ahí, la película construye sobre el trabajo de Conejero. «Nos dicen que apareció el resto de la obra, pero eso es algo inventado», advierte Alvarellos. El hallazgo de un texto completo es, por tanto, un recurso de guion y no un descubrimiento filológico.

  1. Lorca y Rapún, una historia real con final alterado

La relación amorosa entre el poeta y Rafael Rodríguez Rapún sí está documentada. Rapún había sido futbolista, ingeniero y actor en La Barraca, el grupo teatral universitario con el que Lorca recorrió España, y después fue su secretario personal. La guerra los separó para siempre. Lorca fue asesinado en Granada en 1936 y Rapún murió en Cantabria durante un ataque aéreo. «La piedra oscura», de Conejero, está dedicada a Tomás, hermano pequeño de Rapún, y mezcla elementos lorquianos con ficción.

Esa obra imagina a Rapún herido en un hospital, custodiado por un soldado enemigo con quien entabla amistad, y la película hereda esa premisa. Alvarellos la desmiente. Según el editor, Rapún «murió en el frente, no llegó a estar en un hospital». Añade que se marchó a combatir con la República. El filme recrea además la que probablemente fue la última fotografía de ambos juntos, aquella en la que Federico toca con la mano la frente de Rafael. La imagen, real, condensa una intimidad que el poeta nunca pudo mostrar abiertamente.

  1. «Sonetos del amor oscuro», el libro que la familia calló

Meses antes de morir, Lorca volcó este amor en «Sonetos del amor oscuro», aunque el portal Universo Lorca apunta también a la influencia de Juan Ramírez de Lucas. En la película se recita íntegro, junto a un acantilado, el poema «El amor duerme en el pecho del poeta». Según Alvarellos, el libro reúne los últimos versos del autor, que aún los corregía en agosto de 1936 en casa de Luis Rosales. La familia, temerosa de que su carácter homoerótico reavivara los ataques contra él, impidió durante décadas su publicación.

El silencio se rompió en 1983. Un grupo de intelectuales y periodistas imprimió en secreto un cuadernillo rojo, sin autor, impresor ni editor, y lo repartió entre unos 200 periodistas. Días después, el diario ABC que dirigía Luis María Ansón publicó los sonetos. Alvarellos lo explica así: «La España de los años 80 no era la de los 30». Su editorial reeditó hace un año aquella edición pirata. Es un facsímil del original, a diferencia de otras versiones que incluyen estudios introductorios.

  1. Un amor sin nombre bajo las bombas

La película sugiere que Lorca, como sus personajes, ocultó su homosexualidad a sus allegados y en público. Alvarellos lo confirma. «Qué va, no lo mostraba», asegura. Muchos amigos de la Generación del 27 se sorprendieron al saberlo después, aunque unos pocos lo conocían. De ahí, sostiene, el adjetivo «oscuro». El editor recuerda que Rosalía de Castro habló de «los amores sin nombre» y que Oscar Wilde dejó una frase parecida. La condena social obligaba a una doble vida que dejó a muchos homosexuales «rotos por dentro».

El filme también rescata los bombardeos de la aviación de Mussolini, con la Regia Aeronautica y la Aviazione Legionaria, que sumaron 764 aparatos, contra pueblos españoles. Gaspar Díez Pomares, de la Universidad de Alicante, documenta en tierras valencianas unas 1.850 víctimas en 637 días de ataques. Los bombardeos fueron desde Alicante, en noviembre de 1936, hasta Gandía, en marzo de 1939. Tarancón, en Cuenca, también sufrió los ataques. Historiadores del Incipit de Compostela recogen un ataque en Otxandio, en julio de 1936, con doce muertos. En marzo de 1937, cinco bombarderos italianos mataron a más de 300 personas.

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