El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha propuesto este lunes abrir un proceso formal de consultas dirigido a las 211 asociaciones miembro con el objetivo de reformar y blindar la gobernanza de la organización. Este movimiento estratégico busca desactivar la grave crisis desatada tras el fracaso de su proyectada sociedad comercial privada y aplacar la creciente presión de las grandes confederaciones continentales.
En una carta enviada a las asociaciones, Infantino ha planteado la organización de un debate estructurado y limitado en el tiempo para revisar los procesos de toma de decisiones. Según explicó, la consulta prevé examinar propuestas precisas sobre la implicación temprana de los órganos institucionales, las responsabilidades del presidente y del Consejo, así como los mecanismos concretos para reforzar la transparencia y la rendición de cuentas ante iniciativas estratégicas de gran envergadura. El dirigente italo-suizo precisó que las primeras conclusiones se evaluarán en la reunión del Consejo prevista para el próximo 15 de octubre, antes de someter cualquier modificación estatutaria al Congreso de la organización.
Un frente común de la UEFA y la Concacaf y demandas millonarias
La iniciativa del máximo responsable del organismo rector llega precedida por una ofensiva sin precedentes liderada por la UEFA, la Concacaf y la AFC, que no solo exigen su dimisión, sino que preparan demandas judiciales por «gestión desleal». El detonante inicial de este cisma fue el intento de crear el plan FIFA Forward Enterprise (FFE) —una estructura comercial destinada a alojar activos de la organización y el propio Mundial sin el visto bueno institucional previo—, un paso en falso que el propio Infantino ha intentado justificar alegando que la filtración prematura generó una falsa impresión de decisiones consumadas.
No obstante, el pulso va mucho más allá de los despachos formales: los máximos responsables de la UEFA y la Concacaf han reclamado una auditoría independiente con acceso íntegro a las cuentas y han exigido el reparto inmediato de al menos 10 millones de dólares para cada una de las 211 federaciones miembro, lo que elevaría el desembolso total a unos 2.100 millones destinados a inversiones en infraestructuras. A este frente abierto se suman las polémicas acumuladas en torno a la gestión institucional y las relaciones políticas del presidente, erosionando la confianza de los gigantes europeos del fútbol.
A pesar de este clima de abierta confrontación y de las presiones cruzadas para forzar su salida, Infantino se mantiene por el momento como el único candidato declarado de cara a la elección a la presidencia de la FIFA programada para el 18 de marzo de 2027, con un calendario de presentación de candidaturas que permanecerá abierto hasta el próximo mes de noviembre.