Varios encapuchados irrumpieron de madrugada en el museo de esta localidad alicantina y sustrajeron la mayoría de las piezas originales de uno de los conjuntos de orfebrería prehistórica más importantes de Europa. La Guardia Civil investiga un asalto ejecutado con extrema rapidez y la posible utilización de una falsa alarma para distraer a las fuerzas de seguridad.
La mayor parte del Tesoro de Villena, uno de los conjuntos arqueológicos más valiosos de la Edad del Bronce europea, fue robada durante la madrugada del jueves del Museo de Villena (MUVI), en la provincia de Alicante.
Los autores actuaron en pocos minutos. La alarma del museo se activó alrededor de las 5.23 horas y la Guardia Civil llegó al edificio aproximadamente siete minutos después. Los agentes encontraron rota una de las cristaleras laterales, situada en la fachada de la calle Madrid, y comprobaron que habían desaparecido numerosas piezas originales.
Las cámaras de seguridad registraron la operación, ejecutada por varias personas encapuchadas que utilizaron distintos vehículos para abandonar la zona. Algunas fuentes hablan de tres participantes y otras elevan su número, por lo que la composición exacta del grupo continúa bajo investigación.
La mayor parte del tesoro, desaparecida
Los primeros titulares dieron por robado el Tesoro de Villena en su totalidad. La información facilitada posteriormente por las autoridades locales indica, sin embargo, que algunas piezas permanecieron en el museo.
Según el alcalde, Fulgencio Cerdán, quedaron tres recipientes de plata, un brazalete, buena parte de los adornos de un bastón, una arracada y una de las coronas, que al parecer cayó durante la huida. Los delincuentes se llevaron, por tanto, la mayor parte del conjunto, pero no todos sus componentes.
El tesoro está formado por decenas de objetos de oro, plata, hierro y ámbar. Entre ellos figuran cuencos, brazaletes, botellas y diferentes elementos ornamentales. Las piezas de oro alcanzan conjuntamente cerca de diez kilos.
Las fuentes consultadas no utilizan siempre el mismo número total de objetos, con inventarios que oscilan entre 59 y 66 piezas según la forma de contabilizar los fragmentos y adornos. Esa diferencia aconseja no ofrecer todavía una cifra cerrada del material sustraído hasta que el museo complete el inventario oficial.
Una posible maniobra de distracción
La investigación examina si los autores activaron deliberadamente una alarma en el polideportivo municipal pocos minutos antes del asalto. Las instalaciones deportivas se encuentran a unos dos kilómetros del museo.
La primera alarma se produjo en ese recinto alrededor de las 5.16 horas. Siete minutos después se activó la del MUVI. La proximidad temporal ha llevado a estudiar la posibilidad de que el primer aviso fuese una maniobra para desviar recursos policiales, aunque esa relación todavía no ha sido confirmada.
El museo sostiene que sus sistemas de seguridad estaban operativos y que la alarma funcionó. La rapidez con la que los asaltantes accedieron a la sala, rompieron las protecciones y huyeron apunta a una acción cuidadosamente preparada y con conocimiento previo del edificio.
La Guardia Civil dispone de las grabaciones de las cámaras y mantiene abiertas todas las líneas de investigación. El objetivo prioritario es localizar a los responsables y recuperar las piezas antes de que sean ocultadas, trasladadas fuera de España o destruidas.
Un valor que no puede medirse únicamente en oro
El Tesoro de Villena fue descubierto en diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler y sus colaboradores en el interior de una vasija enterrada en el cauce seco de una rambla.
El conjunto, datado en torno al final de la Edad del Bronce, constituye una referencia fundamental para estudiar la metalurgia prehistórica en el Mediterráneo occidental. Dos de sus piezas contienen hierro de posible origen meteorítico, lo que incrementa su excepcional interés científico.
Su valor patrimonial e histórico resulta incalculable. Como referencia para los seguros, las autoridades municipales manejan una tasación cercana a los cinco millones de euros. El precio del oro utilizado en las piezas representa solo una parte de ese valor y no refleja su importancia arqueológica.
La singularidad de los objetos también dificulta su venta en el mercado convencional. Un experto en Prehistoria consultado por la prensa española considera que los ladrones pudieron actuar por encargo para un coleccionista dispuesto a mantener las piezas ocultas. La otra posibilidad, especialmente temida, es que los objetos sean fundidos para comercializar el metal, destruyendo de manera irreversible su valor histórico.
Ambas hipótesis siguen siendo especulativas y deberán ser confirmadas por la investigación.
De una cámara acorazada a un museo renovado
El robo reabre el debate sobre la protección del patrimonio arqueológico. Durante años, las piezas originales estuvieron custodiadas en una cámara acorazada y el público contemplaba reproducciones. El conjunto auténtico fue trasladado al nuevo museo municipal, inaugurado en 2024, para ser exhibido de manera permanente.
La decisión permitió acercar el tesoro a los ciudadanos y reforzar la oferta cultural de Villena, pero el asalto plantea ahora interrogantes sobre si las medidas de seguridad eran proporcionales al valor y la singularidad de las piezas expuestas.
El Ayuntamiento insiste en que los sistemas funcionaron y que el robo fue cometido por una banda altamente especializada. Determinar si existieron deficiencias de diseño, vigilancia o respuesta corresponde ahora a la investigación.
Más allá de su tasación económica, el Tesoro de Villena forma parte de la identidad de la ciudad y del patrimonio común español y europeo. Recuperarlo antes de que sus piezas sean dispersadas o destruidas será una carrera contra el tiempo.