Motsepe emplaza a los críticos de Infantino a decidir su futuro en las urnas

15 août 2026 - 07:48

El presidente de la Confederación Africana de Fútbol defiende que sean las 211 federaciones nacionales las que resuelvan la crisis abierta en torno a Gianni Infantino, mientras la UEFA, la AFC y la Concacaf cuestionan su continuidad al frente de la FIFA.

El futuro de Gianni Infantino al frente de la FIFA no debe decidirse mediante presiones entre confederaciones, sino en las urnas. Así lo sostiene Patrice Motsepe, presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), en plena ofensiva institucional contra el dirigente italo-suizo.

En declaraciones a Sky News, Motsepe pidió a quienes cuestionan la continuidad de Infantino que utilicen los procedimientos establecidos por la propia organización. Si existen candidatos dispuestos a disputarle la presidencia, señaló, deben presentar sus nombres y someterse al voto de las 211 federaciones nacionales.

Infantino, de 56 años, ya ha anunciado que aspirará a renovar su mandato en las elecciones previstas para marzo de 2027.

Un proyecto de 4.200 millones detrás de la crisis

La contestación estalló después de que Infantino promoviera un proyecto para vender a inversores privados el 20 % de los derechos comerciales vinculados a las futuras Copas del Mundo. La operación pretendía captar unos 4.200 millones de dólares.

La propuesta fue retirada ante el rechazo que provocó dentro del fútbol internacional. Infantino reconoció errores en su tramitación, pero sus explicaciones no consiguieron cerrar la crisis.

La UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la Concacaf difundieron una carta conjunta en la que acusaron al presidente de la FIFA de quebrar la confianza interna y reclamaron una investigación independiente. Las tres organizaciones representan conjuntamente a 136 de las 211 federaciones con derecho a voto.

También han planteado la posibilidad de boicotear competiciones de la FIFA si no reciben garantías de que una iniciativa semejante no volverá a presentarse. La Federación irlandesa retiró formalmente el apoyo que había expresado anteriormente a Infantino, alegando dudas sobre la gobernanza, la transparencia y la falta de consultas.

La CAF cierra filas, pero no controla los votos

Motsepe considera que los posibles errores deben examinarse dentro de los cauces institucionales y que ningún dirigente puede situarse por encima de los controles. Al mismo tiempo, insiste en que Infantino tiene derecho a un procedimiento justo y a ser evaluado por las federaciones que integran la FIFA.

El presidente de la CAF confirmó asimismo el respaldo de la confederación africana. Infantino conserva una notable popularidad entre numerosas asociaciones del continente gracias, entre otros factores, al aumento de los fondos destinados al desarrollo del fútbol africano.

El apoyo institucional de la CAF no significa, sin embargo, que el presidente tenga aseguradas las 54 papeletas africanas. Cada federación dispone de un voto y la historia electoral de la FIFA demuestra que los países del continente no siempre siguen las recomendaciones de su organismo regional.

La propia llegada de Infantino a la presidencia en 2016 fue posible pese a que la CAF respaldaba oficialmente a otro candidato. Esta autonomía de las asociaciones nacionales puede resultar decisiva si aparece un aspirante capaz de concentrar el voto de protesta.

Una disputa que afecta al fútbol español

La crisis concierne directamente a España. La Real Federación Española de Fútbol forma parte de una UEFA que ha endurecido su posición contra Infantino, mientras el país prepara junto con Portugal y Marruecos la organización del Mundial de 2030.

España tendrá que mantener durante los próximos años una cooperación estrecha con la FIFA para definir sedes, infraestructuras, calendario, reparto de partidos y condiciones comerciales del torneo. Una crisis prolongada en la dirección del organismo podría introducir nuevas incertidumbres en este proceso.

La polémica trasciende, además, la continuidad de una sola persona. En juego están el control de los derechos comerciales del Mundial, la entrada de capital privado, el reparto de los ingresos y el equilibrio de poder entre la FIFA, las confederaciones continentales y las asociaciones nacionales.

La federación española deberá decidir si se alinea plenamente con la posición de la UEFA o adopta un perfil más prudente ante una FIFA con la que tendrá que colaborar estrechamente como país organizador. Esa tensión entre solidaridad europea e intereses propios puede convertirse en uno de los aspectos más relevantes de la crisis para el fútbol español.

Las federaciones tendrán la última palabra

Los eventuales adversarios de Infantino deberán formalizar sus candidaturas antes de que expire el plazo establecido. Si finalmente aparece un rival con capacidad para reunir a sus opositores, la elección de 2027 podría convertirse en una de las más disputadas de la historia reciente de la organización.

El respaldo de la CAF y de numerosas federaciones nacionales concede a Infantino una base importante, pero no garantiza su reelección. La rebelión encabezada por la UEFA, la AFC y la Concacaf demuestra que su autoridad ha sufrido un deterioro significativo.

Motsepe intenta devolver el enfrentamiento al terreno estatutario: que hablen las federaciones y que sea el voto el que determine si Infantino conserva la confianza del fútbol mundial. La crisis se libra por ahora mediante cartas abiertas, amenazas de boicot y declaraciones de apoyo, pero serán las urnas las que decidan su desenlace.

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