La crisis en el seno de la FIFA continúa profundizándose. A las críticas de varias confederaciones y federaciones nacionales se suman ahora destacadas voces internas de la propia organización, que cuestionan el liderazgo de Gianni Infantino tras el fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa destinada a abrir el organismo a inversores privados.
Entre quienes han marcado distancias figura Arsène Wenger, director de Desarrollo del Fútbol Mundial de la FIFA, quien calificó de «absolutamente necesaria e incontestable» la decisión de retirar el proyecto. El exentrenador del Arsenal aseguró no haber participado en su elaboración y afirmó haber conocido la iniciativa únicamente a través de los medios de comunicación.
«Creo firmemente en una FIFA independiente que sirva al fútbol con compromiso, transparencia e integridad», señaló Wenger en un comunicado que refleja el creciente malestar dentro del organismo.
Las críticas también proceden del secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, quien, en un mensaje interno dirigido a los empleados y revelado por AFP, lamentó una «triste y reprochable serie de acontecimientos» que concluyó con el abandono definitivo del proyecto.
«Los individuos pasan; la institución, su misión y su responsabilidad hacia el fútbol mundial permanecen», escribió Grafström, en un mensaje interpretado por diversos observadores como un llamamiento a preservar la credibilidad de la organización por encima de las personas.
La semana pasada también dimitió Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores de Infantino, al expresar su rechazo frontal a una iniciativa que consideró perjudicial para el futuro del fútbol mundial.
La presión externa tampoco deja de aumentar. La UEFA anunció que estudia emprender acciones judiciales contra la FIFA y solicitó la conservación de toda la documentación relacionada con el proyecto FFE, mientras que la Concacaf reclamó una revisión completa del liderazgo de Infantino. Ambas organizaciones han expresado públicamente su pérdida de confianza en la actual dirección de la institución.
Al mismo tiempo, numerosos clubes europeos mantienen su descontento por la gestión del nuevo Mundial de Clubes de 32 equipos. Entre las principales críticas figura el retraso en el pago de los fondos de solidaridad prometidos a las entidades que no participaron en la competición, así como la falta de acuerdo sobre el calendario internacional de cara a la edición de 2029.
Fuera de Europa, el presidente de la Federación Jordana de Fútbol, el príncipe Ali bin Al Hussein, acusó públicamente a Infantino de ejercer presiones y «chantaje» para obtener apoyos políticos, unas declaraciones que añaden un nuevo elemento de tensión a la crisis institucional.
Pese a este creciente aislamiento, Gianni Infantino sigue siendo, por el momento, el único candidato a las elecciones presidenciales previstas para marzo de 2027. Para obtener un nuevo mandato necesitará el respaldo de al menos 106 de las 211 federaciones miembros de la FIFA, aunque varias federaciones europeas ya han retirado oficialmente su apoyo.