El 36% de los hábitats terrestres podría desaparecer en 2085 por el clima extremo

26 avril 2026 - 09:39

La biodiversidad del 36% de los hábitats terrestres actuales podría desaparecer antes de 2085 si el calentamiento global continúa avanzando al ritmo actual y se intensifica la acumulación de fenómenos climáticos extremos como olas de calor, incendios forestales, sequías e inundaciones. Esa es la principal conclusión de un estudio internacional publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, dirigido por el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático.

La investigación, elaborada por 18 científicos, introduce una diferencia fundamental respecto a estudios anteriores: no analiza únicamente el aumento gradual de las temperaturas, sino el efecto combinado y acumulativo de eventos extremos que suelen encadenarse unos con otros, agravando el daño sobre los ecosistemas.

Los modelos utilizados incorporan proyecciones de olas de calor, incendios, sequías y crecidas fluviales bajo distintos escenarios de emisiones. Según los resultados, si se mantienen los actuales niveles de calentamiento hasta 2050, el 74% de los animales de hábitats terrestres estarán expuestos a olas de calor extremas, el 16% a incendios forestales, el 8% a sequías severas y el 3% a inundaciones fluviales.

Las regiones más vulnerables incluyen algunas de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, como la cuenca amazónica, amplias zonas de África y el sudeste asiático, donde la fragilidad ecológica se combina con una alta presión climática.

Si no se adoptan medidas urgentes para reducir las emisiones, los investigadores estiman que en 2085 habrá desaparecido más de un tercio de la biodiversidad de estos ecosistemas terrestres, un impacto que consideran de enorme alcance ecológico y económico.

Sin embargo, el estudio también subraya que esta devastación aún puede evitarse. Si las emisiones se reducen rápidamente hasta alcanzar el objetivo de cero neto hacia mediados de siglo, y el calentamiento comienza a revertirse durante la segunda mitad del siglo, el porcentaje de hábitats afectados por eventos extremos acumulados podría reducirse hasta apenas un 9%.

La investigadora Stefanie Heinicke, una de las autoras del estudio, insiste en que la planificación de la conservación de la biodiversidad debe abandonar la visión simplista del calentamiento gradual y asumir que el verdadero peligro está en la superposición de crisis climáticas.

Australia ofrece un ejemplo reciente y contundente: tras los devastadores incendios de 2019 y 2020 llegó una severa sequía que provocó una caída entre un 27% y un 40% mayor en especies vegetales y animales en las zonas afectadas.

La advertencia de los científicos es clara: todavía existe margen para evitar el peor escenario, pero ese margen se reduce rápidamente. La biodiversidad ya no depende solo de proteger especies, sino de frenar la velocidad con la que el clima está transformando el planeta.

Compartir el artículo