El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, inicia este lunes su agenda oficial en China con una intervención en la prestigiosa Universidad de Tsinghua, seguida de visitas a la Academia de Ciencias china y al parque tecnológico de Xiaomi, en el arranque de una visita marcada por la agenda geopolítica y comercial.
Se trata de la cuarta visita de Sánchez a China en cuatro años, una señal del peso estratégico que Madrid concede a la relación con Pekín en un momento de fuerte reconfiguración del tablero internacional. Durante su discurso en Tsinghua, el jefe del Ejecutivo ha instado a China a asumir un papel más activo en la gobernanza global, especialmente en los conflictos de Oriente Medio y Ucrania, al tiempo que ha reclamado una relación comercial “más equilibrada” entre China y Europa.
La cita más relevante del viaje tendrá lugar este martes, cuando Sánchez se reunirá con el presidente chino, Xi Jinping, para abordar cuestiones como el comercio bilateral, las inversiones industriales, el acceso a materias primas estratégicas —incluidas las tierras raras— y la situación de seguridad en Oriente Medio.
Fuentes diplomáticas señalan que el Gobierno español busca reducir el importante déficit comercial con China, al tiempo que explora nuevas oportunidades en sectores tecnológicos, energéticos e industriales. La visita incluye también contactos institucionales con altos responsables del Ejecutivo chino.
Desde Pekín, la visita ha sido presentada como una visita oficial de alto nivel, un reconocimiento protocolario que refuerza la relevancia política del desplazamiento y subraya la voluntad de ambas partes de profundizar sus vínculos en un contexto internacional especialmente volátil.