El papa León XIV rindió este sábado un emotivo homenaje a los miles de migrantes fallecidos en la ruta del Mediterráneo central durante una visita a la isla italiana de Lampedusa, donde reivindicó el legado de su predecesor, Francisco, y renovó el compromiso de la Iglesia con quienes se ven obligados a huir de la guerra, la pobreza y la persecución.
Trece años después del histórico viaje de Francisco a esta pequeña isla del sur de Italia, convertida en uno de los principales puntos de llegada de personas migrantes a Europa, León XIV inició su visita con una parada en el cementerio local, donde depositó una ofrenda floral sobre varias tumbas de migrantes, muchas de ellas sin identificar.
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue su recogimiento ante la sepultura de Yusuf, un bebé guineano de apenas seis meses que falleció en 2020 a bordo del buque de la ONG española Open Arms mientras esperaba una evacuación médica de urgencia que llegó demasiado tarde.
El pontífice visitó después la Puerta de Europa, el monumento del escultor italiano Mimmo Paladino que simboliza la esperanza de quienes cruzan el Mediterráneo en busca de una vida mejor. Allí escuchó el testimonio de una familia migrante integrada en Italia antes de descender en solitario hasta la costa para contemplar el mar, escenario de una de las mayores tragedias humanitarias contemporáneas. Durante ese momento de oración y silencio, una fuerte ráfaga de viento llegó incluso a llevarse su solideo blanco.
La visita continuó en el Muelle Favaloro, donde León XIV bendijo una placa que da oficialmente el nombre del papa Francisco al embarcadero, en reconocimiento al vínculo que el pontífice argentino mantuvo con la población de Lampedusa y con las personas migrantes.
«Es un signo del vínculo que mi predecesor ha establecido con vuestra comunidad y con los hermanos y hermanas migrantes», afirmó León XIV ante las autoridades locales, antes de asegurar que «el papa continúa acompañándonos, os sostiene y os anima».
Menos llegadas, más muertes
Aunque la presión migratoria sobre las costas italianas ha disminuido, el Mediterráneo continúa siendo una de las rutas migratorias más mortíferas del mundo.
Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), cerca de 2.800 migrantes llegaron a Italia durante el pasado mes de junio, un 10 % menos que en mayo. Desde comienzos de año han desembarcado 14.388 personas, un 30 % menos que en el mismo periodo de 2025, de las cuales el 56 % lo hizo a través de Lampedusa.
Sin embargo, el número de víctimas sigue aumentando. En el primer semestre de 2026 se registraron 1.397 personas fallecidas o desaparecidas en el Mediterráneo, frente a las 851 contabilizadas durante el mismo periodo del año anterior, una evolución que mantiene viva la preocupación por la crisis humanitaria en esta frontera marítima.
La visita concluyó con una misa presidida por León XIV bajo la protección de la imagen de la Virgen de Porto Salvo, patrona de los marineros, en un gesto cargado de simbolismo hacia quienes continúan arriesgando la vida en busca de refugio y esperanza.