La UE impulsa el euro digital y busca reducir la dependencia de proveedores externos

24 septembre 2025 - 09:52

El Eurogrupo pacta fijar topes máximos en los monederos digitales como paso previo a la creación de un sistema de pago digital europeo que compita directamente con Visa, Mastercard y plataformas estadounidenses. Los ministros de Finanzas advierten sobre la pérdida de soberanía monetaria ante el avance de stablecoins respaldadas por dólares, al tiempo que Christine Lagarde presiona para acelerar el debate parlamentario antes de octubre. La moneda digital europea busca disminuir las comisiones bancarias y evitar el traslado de depósitos hacia Estados Unidos.

Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona han acordado en Copenhague avanzar decisivamente hacia la creación del euro digital, estableciendo el marco institucional necesario para determinar importes máximos que los ciudadanos podrán mantener en sus monederos digitales, responsabilidad que recaerá bajo el Banco Central Europeo. La iniciativa busca principalmente reducir la dependencia de proveedores de pago externos y competir directamente con plataformas como Visa, Mastercard, Apple Pay y Google Pay, cuyo dominio actual genera preocupaciones crecientes sobre la soberanía financiera europea.

El ministro español de Economía, Carlos Cuerpo, ha subrayado la urgencia renovada entre los ministros para finalizar esta discusión antes de fin de año. «Necesitamos avanzar con nuestro propio sistema de pago digital para reducir la dependencia de otros proveedores», declaró tras la reunión del Eurogrupo. La posición española refleja las preocupaciones compartidas sobre la pérdida de control europeo en el ecosistema de pagos digitales, donde las redes internacionales de tarjetas concentran el 66% de las operaciones iniciadas electrónicamente en la zona euro.

Christine Lagarde, presidenta del BCE, ha enfatizado que el euro digital trasciende la mera creación de un nuevo medio de pago para convertirse en una declaración política sobre la soberanía europea y su capacidad para gestionar pagos tanto domésticos como transfronterizos con infraestructura propia. La dirigente francesa se ha mostrado «ansiosa» por acelerar el debate en el Parlamento Europeo y el Consejo, presionando para completar el proceso legislativo antes de octubre de 2025, fecha objetivo para la implementación inicial del sistema.

Los datos del BCE revelan que las redes nacionales de tarjetas están perdiendo cuota de mercado sistemáticamente en toda Europa, mientras las plataformas internacionales imponen comisiones cada vez más elevadas a bancos y comerciantes europeos. Esta situación genera no solo pérdidas de ingresos y datos, sino el riesgo de traslado de depósitos en euros hacia Estados Unidos y un fortalecimiento adicional del papel del dólar en pagos transfronterizos, según análisis de la institución monetaria europea.

Competencia tecnológica con Estados Unidos

La urgencia del proyecto se ha intensificado tras la aprobación de la Ley Genius en Estados Unidos, cuyo objetivo explícito es promover criptoactivos y stablecoins respaldadas por dólares estadounidenses a escala global. El BCE advierte que la capitalización de estas monedas estables ya equivale al 7% del mercado cripto y supera los 215.000 millones de euros, concentrando el 99% de ellas referencias al dólar. Las stablecoins atesoran en sus reservas casi 150.000 millones de euros en deuda pública estadounidense, convirtiéndose en compradores estructurales de letras del Tesoro americano.

Esta dinámica preocupa especialmente porque las empresas europeas que facturan en dólares tokenizados podrían acelerar un proceso de desintermediación que cambiaría de escala la dependencia financiera respecto a Estados Unidos. La Autoridad Bancaria Europea y el Banco de España han reclamado una puesta en marcha escalonada pero firme del euro digital antes de 2027 para contrarrestar esta tendencia, que podría erosionar la posición internacional del euro en las reservas oficiales mundiales.

Según encuestas recientes del BCE, la aceptación ciudadana del euro digital va en aumento, con usuarios probables que pasaron del 28% en 2022 al 45% en 2024. Esta tendencia se confirma en estudios realizados por bancos centrales nacionales, mientras que una encuesta de BearingPoint en nueve países indica que uno de cada tres encuestados utilizaría el euro digital, y uno de cada cinco estaría dispuesto a emplearlo varias veces por semana. España, fuertemente bancarizada y con picos de uso de Bizum que superan los 60 millones de operaciones mensuales, observa la evolución con pragmatismo.

La fase de preparación del euro digital, iniciada en noviembre de 2023, durará en principio dos años hasta finales de 2025, momento en que el Consejo de Gobierno del BCE decidirá sobre la emisión en 2026, con despliegue comercial escalonado hasta 2027. El Eurosistema trabaja con un límite de saldo cercano a 4.000 euros por usuario, pagos instantáneos incluso sin conexión y una arquitectura híbrida que delega en intermediarios financieros la gestión de cuentas mientras mantiene el control del sistema de liquidación.

 Resistencias parlamentarias e inquietudes técnicas

 No obstante, algunos legisladores europeos han expresado dudas sobre la capacidad del BCE para gestionar eficazmente un euro digital tras la interrupción sufrida el mes pasado en el sistema de pagos Target 2, que no pudo liquidar transacciones durante un día completo. Estas preocupaciones técnicas se combinan con resistencias políticas de sectores que consideran prematura la implementación de una moneda digital central sin resolver completamente las implicaciones para la privacidad y la estabilidad financiera.

El proyecto contempla niveles máximos de privacidad para usuarios, incluso superiores a las tarjetas actuales, al permitir transacciones anónimas de pequeño importe y separar los datos de identidad de la capa de liquidación. El BCE ha garantizado que la institución no podrá identificar quién realiza compras o qué productos adquiere a partir de los datos de pagos obtenidos, diseñando el sistema como complemento al efectivo actual y no como sustituto.

Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, comparece regularmente ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo para informar sobre los avances del proyecto. La institución ha creado un Grupo de Trabajo sobre el Esquema del euro digital, compuesto por 22 expertos de los sectores público y privado, para recabar aportaciones del sector financiero, consumidores y comercios sobre el diseño definitivo del sistema.

La propuesta legislativa, conocida como Reglamento del euro digital, avanza en el Parlamento Europeo con el objetivo de establecer el marco legal necesario antes de octubre. Si se completa el proceso normativo, el euro digital se convertiría en la primera moneda digital de banco central de una gran economía desarrollada, marcando un precedente global en la competencia tecnológica entre bloques monetarios y la lucha por la soberanía financiera en la era digital.

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