Maternidad adolescente: una problemática creciente en Filipinas

06 septembre 2025 - 12:09


Un reportaje de CNN expone una problemática en aumento en Filipinas: la ausencia de educación sexual y su incidencia en la maternidad adolescente. El medio contactó a varias niñas y jóvenes filipinas de entre 14 y 23 años, incluidas madres, que expresaron no haber recibido educación sexual o información relevante y suficiente sobre el manejo de la sexualidad, el consentimiento y el uso de anticonceptivos. Esta situación da cuenta de otras cuestiones de fondo como el consentimiento sexual, las relaciones asimétricas de poder y la toma de decisiones en las relaciones. Las menores a menudo quedan embarazadas de hombres o adultos jóvenes que les llevan varios años de diferencia. Como cabe suponer, el aborto es ilegal en todas las circunstancias, incluso si el embarazo es producto de una violación o incesto.

La Iglesia católica y los grupos religiosos y conservadores de Filipinas muestran resistencia a la evolución política, legislativa, social y cultural en materia de sexualidad. Se oponen a avanzar en este tema y a que los niños y jóvenes reciban educación para una sexualidad responsable e informada sobre sus implicaciones, riesgos y consecuencias.

La reticencia se da por cuenta de la creencia arraigada o la imposición religiosa de que la sexualidad está reservada a las parejas casadas, mientras que quienes no lo están deben abstenerse de prácticas sexuales y cumplir con la observancia de la abstinencia. La Iglesia rechaza la anticoncepción artificial, aunque avala métodos naturales dentro del matrimonio.

El medio estadounidense señala que cada vez hay más niñas de entre 10 y 14 años, en condiciones de pobreza y marginalidad, que habitan zonas periféricas en asentamientos informales, embarazadas en su temprana adolescencia. Este tema es parte de un intenso debate entre legisladores, expertos en salud y grupos religiosos en torno al futuro de la educación sexual en ese país católico.

La doctora Aileen Marie Rubio, del Hospital Dr. José Fabella Memorial de Manila, explica que la mayoría de las adolescentes tienen “un conocimiento muy limitado sobre salud reproductiva, consentimiento y qué se considera abuso”. En su experiencia tratando a esta población, nota que la mayoría de las jóvenes desconocían que podían quedar embarazadas si mantenían relaciones sexuales.

Entre tanto, la doctora Junice Melgar, directora ejecutiva de Likhaan, una organización no gubernamental, explica que el embarazo en niñas menores de 16 años es tres veces más riesgoso que en mujeres mayores, porque las niñas no están ni física ni mentalmente preparadas para gestar bebés y tampoco buscan atención médica si quedan embarazadas, “especialmente si existe un alto grado de estigma, ya que no se las anima a buscar atención médica”, precisa.

Los testimonios de las entrevistadas dan cuenta de la ausencia de recursos a todos los niveles, la ignorancia y el desconocimiento no solo en temas de control de la natalidad, sino también en cuidados prenatales pese a lo avanzado del estado de gestación en algunos casos. En ese país, los embarazos infantiles y adolescentes se encuentran entre los más altos de Asia, precisa CNN. De hecho, organismos gubernamentales declararon anteriormente los embarazos adolescentes como una “emergencia social nacional”.

En 2022, legisladores presentaron el primer borrador de un Proyecto de Ley para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, con el que se busca dar tratamiento a esta problemática. En 2025 el proyecto de ley todavía está en trámite y curso legal. Ha tenido múltiples enmiendas que incluyeron eliminar la frase “guiado por estándares internacionales”, así como la adición de una línea que garantiza “la patria potestad o la libertad académica y religiosa”. Además, se eliminaron las menciones al aborto y a la anticoncepción.

La última versión fue presentada el mes pasado, pese a la oposición de organizaciones conservadoras y grupos religiosos que han influido notablemente en las políticas públicas del país. En ese sentido, tras la firma de otro proyecto de ley, la Ley de Paternidad Responsable y Salud Reproductiva de 2012, las agrupaciones conservadoras colgaron un cartel de «Provida» frente a una iglesia en el centro de Manila.

Con el actual proyecto de ley lo que se busca es estandarizar la Educación Sexual Integral (CSE, por sus siglas en inglés) en las escuelas, así como mejorar el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva. Legisladores como Risa Hontiveros, principal autora del proyecto, han dicho que, más allá de que la realidad disguste a la sociedad, lo cierto es que los datos demuestran que hay adolescentes sexualmente activos. En consecuencia, la senadora estima que el proyecto de ley “es necesario para empoderar a los adolescentes”.

Esta oposición religiosa y conservadora ha realizado acciones conjuntas como el Proyecto Dalisay o “Proyecto Puro”, que trata de combatir lo que perciben como diseminación de ideologías sobre la sexualidad y la educación sexual infantil en detrimento de la autoridad parental y la familia.

La coordinadora del proyecto conservador, María Lourdes Sereno, expresidenta del Tribunal Supremo de Filipinas, ha dicho al medio citado que con el Proyecto de Educación Sexual Integral se “pretende normalizar las conversaciones sobre sexo, algo que no forma parte de la cultura filipina”. Por tanto, su iniciativa representa la reacción de “un grupo voluntario de creyentes, principalmente de las comunidades evangélica y católica” para “expresar las objeciones de los padres, principalmente al proyecto de ley del Senado”. El Proyecto Dalisay hace uso de recursos de la modernidad y la tecnología para “desenmascarar” lo que desde esa perspectiva constituyen peligros y efectos nocivos de la Educación Sexual Integral. Otras voces en esta corriente plantean que la iniciativa es “una amenaza significativa para los cimientos sociales, morales y espirituales de Filipinas”.

En 2025, los adolescentes menores de 18 años todavía precisan el consentimiento de los padres para acceder a anticonceptivos, aunque se contemplan algunas excepciones. Las cifras indican que entre 2019 y 2023 hubo una ligera disminución en los embarazos entre jóvenes de 15 a 19 años, pero se registra un aumento de un 38 % en los embarazos entre niñas de 14 años o menos, pasando de 2.411 en 2019 a 3.343 en 2023.

La Organización Mundial de la Salud indica que las madres niñas y adolescentes enfrentan un mayor riesgo de eclampsia (convulsiones), endometritis posparto (inflamación del revestimiento uterino debido a una infección después del parto) e infecciones sistémicas, a diferencia de las mujeres de entre 20 y 24 años. Asimismo, los bebés de madres adolescentes también enfrentan un mayor riesgo de bajo peso al nacer, parto prematuro y afecciones neonatales graves.

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