Tras reunirse con José Manuel Albares en Nueva York, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, ha responsabilizado a España de los obstáculos al retorno de inmigrantes en situación irregular y menores no acompañados. También ha respondido a las críticas de determinados dirigentes políticos españoles, aunque ha dejado claro que Rabat mantiene su compromiso con la hoja de ruta acordada por Mohamed VI y Pedro Sánchez en abril de 2022.
Nueva York, 24 de septiembre de 2026. Marruecos ha combinado un mensaje de firmeza en materia migratoria con una reafirmación de su compromiso con las relaciones bilaterales. Tras reunirse con su homólogo español, José Manuel Albares, al margen de la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas, Nasser Bourita ha respondido a las críticas de determinados responsables políticos españoles, ha atribuido a España los obstáculos que impiden algunas repatriaciones y ha defendido la continuidad de la hoja de ruta que ambos países adoptaron en abril de 2022.
Las declaraciones del ministro marroquí distinguen entre las controversias que suscita la inmigración en la política española y la cooperación institucional entre Rabat y Madrid. Para Bourita, las discrepancias deben abordarse mediante el diálogo, sin poner en cuestión los principios que sustentan la relación bilateral.
Las repatriaciones, en el centro de la controversia
El mensaje más contundente de Bourita se ha referido al retorno de inmigrantes en situación irregular y menores extranjeros no acompañados. El ministro ha reiterado que Marruecos mantiene su disposición a recibir a sus nacionales y ha atribuido a España la responsabilidad de que determinadas repatriaciones no se hayan llevado a cabo.
«Si los inmigrantes irregulares y los menores no han regresado, no hay que preguntárselo a Marruecos, sino a España», ha afirmado ante la prensa.
Según Bourita, las dificultades que impiden ejecutar esos retornos obedecen a controversias y obstáculos existentes en España. El ministro no ha detallado, sin embargo, qué expedientes concretos considera bloqueados ni ha facilitado cifras sobre las repatriaciones pendientes.
La cuestión de los menores presenta una complejidad jurídica particular. En España, su eventual repatriación exige un procedimiento individualizado que tenga en cuenta su situación familiar, las condiciones de acogida en el país de origen y el principio del interés superior del menor. La disposición de Marruecos a recibirlos no elimina esas garantías ni convierte su retorno en un trámite automático.
Esta distinción resulta fundamental para comprender el alcance de las declaraciones del ministro marroquí: mientras Rabat sostiene que está dispuesto a colaborar, las autoridades españolas deben aplicar los procedimientos legales correspondientes a cada caso.
Bourita responde a las críticas de políticos españoles
El jefe de la diplomacia marroquí también ha expresado su malestar por las declaraciones de determinados dirigentes políticos españoles sobre la gestión migratoria y la cooperación entre ambos países.
«Una asociación no se construye sobre acusaciones infundadas y una retórica estéril», ha señalado Bourita, quien considera que algunas de esas intervenciones revelan un desconocimiento del Marruecos actual y de los mecanismos de gestión de los flujos migratorios.
El ministro ha lamentado que responsables políticos de relevancia continúen alimentando, a su juicio, controversias que perjudican la percepción del vínculo bilateral. Les ha reprochado no valorar suficientemente la importancia de una relación de vecindad que abarca ámbitos como la seguridad, el comercio y la cooperación migratoria.
Para Bourita, la inmigración no puede gestionarse mediante la confrontación verbal, los reproches y las acusaciones. Su respuesta se ha dirigido a esos actores políticos, sin cuestionar la continuidad del diálogo institucional con el Gobierno español.
La declaración de abril de 2022 sigue siendo la referencia
Pese a la firmeza de sus declaraciones sobre inmigración, Bourita ha reafirmado que las relaciones entre Marruecos y España seguirán basándose en los principios de la declaración conjunta de abril de 2022, adoptada tras las conversaciones entre el rey Mohamed VI y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
El ministro ha recordado que aquella hoja de ruta estableció un marco de cooperación sustentado en la asociación, el respeto mutuo y el diálogo, así como en el compromiso de evitar hechos consumados y actuaciones inesperadas que puedan alterar las relaciones bilaterales.
Se trata del acuerdo que permitió abrir una nueva etapa diplomática después de la grave crisis que atravesaron ambos países en 2021. Desde entonces, la declaración conjunta constituye el principal marco político de referencia para las relaciones entre Rabat y Madrid.
Bourita ha insistido en que esos principios deben seguir orientando la actuación de ambos gobiernos, especialmente cuando surjan desacuerdos sobre cuestiones sensibles.
«Centrarse en lo que nos une»
El ministro marroquí ha defendido una relación que permita avanzar en los ámbitos donde existen intereses compartidos y abordar mediante la concertación aquellos asuntos en los que persisten diferencias.
«Hay muchos puntos en los que estamos de acuerdo y en los que podemos avanzar», ha declarado, antes de subrayar que, cuando surjan divergencias, ambas partes deben guiarse por el espíritu de buena vecindad y cooperación.
Este planteamiento sitúa la declaración de abril de 2022 en el centro de la posición expresada por Rabat. Marruecos pretende preservar el marco institucional de la relación con España y, al mismo tiempo, responder a las críticas políticas que considera injustificadas.
La reunión de Nueva York ha servido así para reiterar la voluntad marroquí de mantener el diálogo bilateral, aunque las declaraciones difundidas no permiten determinar si ambos ministros alcanzaron nuevos acuerdos sobre las repatriaciones o los procedimientos migratorios pendientes.
Una relación que va más allá de la inmigración
La cooperación migratoria es uno de los asuntos más visibles de las relaciones hispano-marroquíes, pero está lejos de ser el único. Ambos países comparten intereses económicos, comerciales y de seguridad, además de importantes proyectos de colaboración, entre ellos la organización conjunta del Mundial de fútbol de 2030 junto con Portugal.
En este contexto, las palabras de Bourita transmiten dos mensajes diferenciados. Por una parte, Marruecos rechaza que se le atribuya la responsabilidad de las repatriaciones que no llegan a ejecutarse y cuestiona las críticas de determinados políticos españoles. Por otra, reafirma su voluntad de mantener las relaciones con Madrid dentro del marco pactado en 2022.
La cuestión pendiente es cómo traducir esa voluntad de cooperación en soluciones concretas para los expedientes migratorios que siguen abiertos, particularmente los relativos a menores no acompañados, sin dejar de cumplir las obligaciones legales y de protección que corresponden a cada país.
La declaración conjunta de abril de 2022 continúa siendo, por tanto, el punto de referencia de una relación en la que Rabat y Madrid mantienen amplios espacios de entendimiento, pero también discrepancias que requieren negociación y respuestas institucionales.