España y Japón han reforzado su cooperación turística con el objetivo de afrontar uno de los principales desafíos del sector: el sobreturismo. Ambos países apuestan por modelos más sostenibles basados en la descentralización de los flujos de visitantes, la protección de las comunidades locales y la diversificación de los destinos.
Representantes institucionales, profesionales del sector y operadores turísticos participaron este martes en Tokio en la primera edición asiática de las Spain Talks, un foro impulsado por Turespaña que busca compartir experiencias y buenas prácticas entre ambos países.
El consejero de Turismo de la Embajada de España en Japón, Enrique Ruiz, explicó que el diálogo persigue identificar modelos de éxito que permitan avanzar hacia una «triple sostenibilidad»: ambiental, económica y social.
El encuentro contó con la participación del director general de Turespaña, Miguel Sanz, y puso de manifiesto las similitudes que empiezan a surgir entre ambos países. Mientras España acumula más de medio siglo como potencia turística internacional, Japón ha experimentado en la última década un crecimiento acelerado del número de visitantes extranjeros, especialmente tras la reapertura del país y la recuperación del turismo asiático.
El embajador de España en Tokio, Íñigo de Palacio, destacó que Japón comienza a experimentar «tensiones que en España resultan familiares», especialmente en ciudades históricas y destinos de gran atractivo cultural.
Cataluña y Kioto, símbolos de la presión turística
El foro reunió a representantes de Cataluña y Kioto, dos de los destinos más afectados por la saturación turística. En ambos casos, las autoridades han debido adoptar medidas para limitar los efectos negativos del crecimiento de visitantes sobre la vivienda, la movilidad urbana y la calidad de vida de los residentes.
Barcelona ha impulsado restricciones a las viviendas turísticas y aplica tasas destinadas a financiar infraestructuras y servicios públicos. En Japón, algunas localidades han establecido límites de aforo y mecanismos de vigilancia para proteger espacios agrícolas y patrimoniales.
La cuestión, subrayaron los participantes, no consiste en rechazar el turismo, sino en redistribuirlo.
La Rioja y Gifu, el otro rostro del turismo
Frente a los destinos saturados, regiones como La Rioja, en España, y Gifu, en Japón, intentan atraer visitantes para combatir la despoblación y dinamizar las economías locales.
Estas regiones defienden un turismo vinculado al patrimonio, la gastronomía, los paisajes rurales y las tradiciones locales, capaz de generar ingresos sin provocar las tensiones asociadas a la masificación.
«España no es solo sol y playa», afirmó el embajador español, quien abogó por potenciar ciudades históricas, rutas interiores y destinos emergentes.
Un problema global
La Organización Mundial del Turismo estima que el turismo internacional ha recuperado prácticamente los niveles previos a la pandemia, lo que ha devuelto a numerosas ciudades los problemas de saturación turística.
En Europa, destinos como Barcelona, Venecia, Ámsterdam o Palma han registrado protestas vecinales en los últimos años, mientras que en Asia ciudades como Kioto también han comenzado a debatir mecanismos para limitar la presión sobre sus centros históricos.
Las conclusiones del encuentro de Tokio servirán de base para la Segunda Comisión Bilateral de Turismo entre España y Japón, prevista esta semana en la ciudad de Gifu, en el marco del memorando de cooperación turística firmado por ambos países en 2022.
La experiencia compartida entre Madrid y Tokio refleja una tendencia cada vez más extendida: el futuro del turismo dependerá menos del número de visitantes y más de la capacidad de los destinos para gestionar sus beneficios y sus costes sociales.