En Aubervilliers, a las afueras de París, se ha inaugurado un museo canino donde los visitantes pueden recorrer las salas acompañados de sus propios perros. Es el primero en Francia y uno de los más grandes del mundo.
Aubervilliers (Francia).– En una iniciativa insólita y simpática, la ciudad francesa de Aubervilliers ha inaugurado el primer museo del perro del país, un espacio diseñado no solo para homenajear a los canes, sino también para acogerlos como visitantes junto a sus dueños. El recinto, gestionado por la Centrale Canine, se convierte así en el segundo museo de este tipo más grande del mundo.
El museo fue concebido como un lugar dog friendly, en el que los visitantes pueden pasear entre esculturas, pinturas, fotografías y objetos históricos dedicados al universo canino, todo mientras sus propios perros los acompañan. En la jornada inaugural, perros como Spartacus —un bulldog francés— se convirtieron en protagonistas de una experiencia única: arte y afecto compartido.
Con propuestas interactivas y educativas sobre razas, historia, comportamiento y bienestar animal, el museo se orienta tanto a público especializado como a familias y amantes de los animales. La muestra también refleja el lugar creciente que ocupan los perros en la vida urbana europea, ya no solo como mascotas sino como miembros plenos del hogar.
Francia, que cuenta con una larga tradición de vínculos afectivos con los animales, busca así consolidar una mirada cultural sobre el papel del perro en la sociedad contemporánea. Y para muchos latinoamericanos que viven o visitan Europa con sus mascotas, este museo se perfila como una parada obligatoria.