Tokio.– En plena era de los teléfonos inteligentes y la inteligencia artificial, la fotografía analógica vive un inesperado renacimiento. Fujifilm ha decidido recuperar dos de sus históricas cámaras desechables QuickSnap, convencida de que las nuevas generaciones buscan algo que la tecnología digital no puede ofrecer: la emoción de la espera y el valor de cada fotografía.
Cuarenta años después del lanzamiento de la primera Utsurun-desu —comercializada internacionalmente como QuickSnap— la compañía japonesa amplía la gama con dos nuevos modelos: una versión resistente al agua, prevista para agosto, y otra con película en blanco y negro, que llegará en septiembre.
Desde su aparición en 1986, la cámara de un solo uso ha vendido más de 1.700 millones de unidades en todo el mundo y se convirtió en uno de los símbolos de la democratización de la fotografía.
«En un mundo cada vez más digital, la experiencia única que ofrece la fotografía analógica sigue conectando especialmente con las generaciones más jóvenes», explica Ryuichiro Takai, responsable del área de Imagen para el Consumidor de Fujifilm.
A diferencia de la fotografía digital, el usuario no puede revisar inmediatamente la imagen. Cada disparo cuenta, el carrete debe avanzar manualmente y el resultado solo se descubre tras el revelado, un proceso que muchos consideran parte esencial de la experiencia.
La nostalgia conquista a la generación digital
El regreso de las cámaras desechables coincide con el auge de otros formatos analógicos, como los discos de vinilo, las cámaras instantáneas o los diarios en papel, impulsados por jóvenes que buscan desacelerar frente a la inmediatez de las pantallas.
El fenómeno también ha encontrado un fuerte impulso en las redes sociales. El fotógrafo japonés Yusa Film alcanzó millones de visualizaciones tras grabar a desconocidos recorriendo Tokio con una cámara desechable en la mano, demostrando que el verdadero recuerdo no siempre nace de la fotografía, sino de la experiencia compartida antes de revelar el carrete.
La apuesta forma parte de la estrategia de Fujifilm para mantener viva una tecnología que parecía condenada por los teléfonos móviles, pero que hoy vuelve a despertar interés entre una generación que descubre el encanto de lo imperfecto.