Desde Guadalajara: el derecho ante la velocidad digital

31 octobre 2025 - 12:38
Por Dr. Mohamed Belfqih, desde el Congreso de la Unión Internacional de Abogados (UIA), Guadalajara – 31 de octubre de 2025

Por Dr. Mohamed Belfqih, desde el Congreso de la Unión Internacional de Abogados (UIA), Guadalajara – 31 de octubre de 2025

En tiempos en que la tecnología acorta las distancias, pero multiplica los riesgos, el derecho busca no perder su lugar frente a la inteligencia artificial y la automatización.

En Guadalajara, ciudad donde América Latina conserva su alma entre la historia y la modernidad, los juristas debatieron esta semana sobre los desafíos éticos y legales de la transformación digital en la banca y la justicia. La tecnología promete eficiencia, pero también abre grietas invisibles en la seguridad jurídica y financiera.

Durante el encuentro, el profesor marroquí Tarek Zohir trazó un retrato lúcido del presente marroquí. Señaló que el país atraviesa una etapa crucial en la reconstrucción de la confianza entre el ciudadano y sus instituciones. Recordó que esta confianza solo puede consolidarse con un verdadero equilibrio entre innovación y seguridad jurídica, especialmente en el ámbito financiero. Subrayó que el reto no reside en la digitalización en sí, sino en cómo dotarla de una estructura normativa capaz de acompañar su velocidad.

A continuación, un experto suizo compartió su experiencia como liquidador de un banco digital con 22.000 cuentas abiertas desde una aplicación, sin contacto humano directo. El caso reveló el otro rostro de la digitalización: identidades falsas, cuentas fantasma y flujos de dinero imposibles de rastrear. Las víctimas eran personas reales, utilizadas como intermediarios involuntarios en redes de blanqueo. Un recordatorio de que el progreso tecnológico sin control crea sus propios laberintos.

El especialista mostró que el problema no está en las máquinas, sino en el desequilibrio entre libertad digital y responsabilidad legal. Los bancos buscan rapidez y facilidad, pero cada clic encierra una decisión ética. Demasiado control paraliza la economía; demasiada permisividad convierte el sistema en terreno fértil para el delito financiero.

En este contexto, las palabras de Zohir cobran mayor sentido: Marruecos necesita una cultura jurídica digital propia, capaz de integrar su realidad social e institucional en la era tecnológica. No basta con importar modelos ajenos; se trata de adaptarlos con inteligencia. Las leyes bancarias, comerciales y civiles deben evolucionar al ritmo del cambio digital sin perder el vínculo humano que sostiene la noción misma de justicia.

La revolución tecnológica obliga a repensar conceptos clásicos: identidad, domicilio, prueba, consentimiento. Lo que antes dependía del lugar y la presencia física, hoy se define en pantallas y servidores remotos. La identidad se vuelve número; el consentimiento, un clic; la firma, una señal electrónica; la responsabilidad, un código en una nube.

De ahí la urgencia de fortalecer un “intelecto jurídico” capaz de dialogar con la inteligencia artificial. Porque el derecho ya no es solo una herramienta de orden, sino un sistema de comprensión que debe moverse con la misma agilidad que la tecnología.

El experto suizo resumió su experiencia con una frase inquietante: “Recibimos miles de alertas digitales por hora, sin saber distinguir lo verdadero de lo falso”. Esa paradoja resume el dilema de nuestro tiempo. La respuesta no es el miedo ni la fascinación, sino una regulación inteligente que combine vigilancia técnica y discernimiento humano.

El futuro del derecho y de la economía digital dependerá de esa alianza entre razón jurídica y ética pública. La digitalización no es un fin, sino una prueba de madurez institucional: o la tecnología se pone al servicio del ser humano, o el ser humano se convierte en su rehén.

Desde Guadalajara, queda una certeza: el porvenir pertenecerá a quienes sepan usar la tecnología con inteligencia legal y conciencia humana.

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