Yamal condena los cánticos islamófobos y llama ignorantes a sus autores

02 avril 2026 - 19:28

El delantero del Barcelona y de la selección española denunció en Instagram los cánticos islamófobos que corearon unos 20.000 espectadores durante el amistoso España-Egipto disputado el martes en Cornellà. El jugador reivindicó su condición de musulmán y calificó de «intolerables» las burlas a su religión. Sus compañeros Pedri y Luis de la Fuente se sumaron a la condena, mientras el Espanyol deslindó su responsabilidad y la Real Federación Española de Fútbol advirtió del riesgo de sanciones internacionales.

Lamine Yamal publicó en su cuenta de Instagram un mensaje contundente en respuesta a los cánticos islamófobos que se escucharon durante el amistoso España-Egipto del martes en el RCDE Stadium de Cornellà. El atacante del Barcelona y de la selección española calificó de «intolerables» las burlas a la religión musulmana que corearon miles de aficionados en la grada y apeló directamente a quienes las protagonizaron: «Burlarse de una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas», escribió. La intervención pública del jugador, que profesa el islam, convirtió un incidente deportivo en un debate de alcance social sobre la islamofobia en los estadios españoles.

El cántico que desencadenó la reacción de Yamal fue el conocido como «el que no bote es musulmán», coreado de forma masiva por la grada al grito que sigue el ritmo habitual de los saltos en los estadios. El jugador lo situó en su contexto personal con una frase que circuló ampliamente en redes sociales: «Yo soy musulmán, alhamdulillah. Ayer en el estadio se escuchó el cántico de «el que no bote es musulmán». Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable». La expresión árabe «alhamdulillah», que significa «gracias a Dios», subrayó la reivindicación identitaria del mensaje.

Las palabras del Rocafonda

El jugador no se limitó a condenar el episodio. En el mismo mensaje, Yamal distinguió entre el comportamiento de la mayoría del público y el de quienes protagonizaron los cánticos, e invocó el papel que él mismo cumple en el fútbol: «Dicho esto, gracias a la gente que nos vino a animar, nos vemos en el Mundial». La frase conectó el incidente con el proyecto colectivo de la selección española de cara al Mundial de 2030, que España coorganizará junto a Portugal y Marruecos, lo que otorga a cualquier episodio de racismo o islamofobia una dimensión reputacional de primera magnitud para la imagen del país ante el mundo.

Sus compañeros de selección reaccionaron en la misma dirección. Pedri fue tajante en sus redes: «No apoyamos ningún cántico racista, no nos gustan y hay que erradicarlos». El seleccionador Luis de la Fuente fue más explícito en su valoración: «Tenemos que identificar a esos impresentables y apartarlos de la sociedad», afirmó. La ministra de Educación, Formación Profesional y Deporte, Milagros Tolón, se sumó a la condena desde el Gobierno y anunció que el caso será trasladado a la Fiscalía, lo que abre la posibilidad de consecuencias penales para los responsables identificados.

La posición del Espanyol

El club propietario del RCDE Stadium emitió un comunicado el miércoles en el que condenó los cánticos y dejó claro que no tiene «nada que ver con sus aficionados». La entidad expresó «su profundo malestar ante la campaña de desprestigio gratuita y generalizada» que, a su juicio, está afectando a su imagen. El Espanyol explicó que los sectores 108 y 109, desde donde surgió el cántico, estaban reservados para los grupos de animación de la selección y que las entradas de esa zona habían sido vedadas a los socios del club: solo se podía acceder con un código previo que distribuían los grupos de animación de España. El colectivo Barcelona con la selección, que lideró esa gradería, agotó las 2.500 localidades disponibles en menos de 24 horas.

La Unió de Comunitats Islàmiques de Catalunya (UCIC) denunció los cánticos y cuestionó que el partido no se interrumpiera para frenar el comportamiento de parte de la grada. La organización calificó lo ocurrido de «absolutamente inaceptable» y advirtió de que este tipo de manifestaciones se están produciendo en un contexto de normalización de los discursos de odio «alimentados en los últimos tiempos por determinados sectores de la extrema derecha en la esfera política». La comunidad musulmana reclamó que se adopten medidas inmediatas y que la condena sea «firme», sin que los hechos queden reducidos a episodios aislados.

El daño reputacional y las sanciones

El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, advirtió de que tanto la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) como la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) «trabajan para acabar con este tipo de hechos que lamento y hay que condenar». El reglamento de la FIFA establece que, ante una primera infracción, una federación nacional puede ser sancionada con la celebración de un partido con aforo reducido y con una multa económica mínima de 20.000 francos suizos —algo más de 21.700 euros—. La prensa internacional, incluido el diario egipcio WinWin, ya calificó de «vergonzosos» los cánticos, lo que ilustra el alcance del daño para la imagen de España de cara a 2030.

La respuesta de Yamal ha centrado el debate en una pregunta que va más allá del incidente deportivo: cómo es posible que un estadio con 36.000 espectadores coree durante minutos un cántico de burla a una religión sin que nadie —árbitro, delegado de campo, responsables de seguridad— lo detenga. La selección española lleva cuatro años preparando su candidatura como anfitriona del Mundial. Lo ocurrido en Cornellà es una advertencia sobre los flancos que ese proyecto todavía necesita cerrar.

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