Los colegios de Talayuela perderán a los dos profesores enviados desde Marruecos después de que el pacto entre PP y Vox en Extremadura acordara eliminar el programa. La comunidad educativa había encontrado una fórmula para conservar a unos docentes que también enseñan español, traducen y median con las familias, pero el Ministerio de Educación rechaza la solución por considerar que incumple el convenio vigente.
Dos colegios de Talayuela, un pueblo de Cáceres con una importante población de origen marroquí, se quedarán sin los profesores que durante años han impartido clases de árabe y desarrollado tareas de apoyo esenciales para integrar al alumnado recién llegado. El origen de la decisión está en el acuerdo alcanzado por PP y Vox para gobernar Extremadura, que incluyó la eliminación del programa educativo al que estaban adscritos los centros. La comunidad escolar consiguió posteriormente una fórmula para mantener a los docentes, pero el Ministerio de Educación ha rechazado el arreglo.
La consecuencia va bastante más allá de la desaparición de unas clases de lengua árabe. Los dos profesores enviados desde Marruecos enseñan también español a alumnos recién incorporados, actúan como traductores e intermediarios con sus familias y ayudan al resto del profesorado en cuestiones relacionadas con becas, ayudas, orientación o especialistas. En el colegio Gonzalo Encabo, alrededor del 60% de los estudiantes es de procedencia marroquí y muchos han nacido ya en el municipio.
Una exigencia de Vox incluida en el pacto con el PP
La supresión del programa procede del acuerdo que permitió a PP y Vox formar Gobierno en Extremadura después de cuatro meses de bloqueo. Entre sus compromisos figuraba acabar este mismo año con esta enseñanza, que se mantiene en otros centros españoles con una presencia significativa de alumnado de origen marroquí. En Extremadura, los dos colegios de Talayuela eran los únicos incorporados al programa.
La comunidad educativa se movilizó para intentar evitarlo. Los centros negociaron con la Consejería de Educación y con el Ayuntamiento de Talayuela, gobernado también por PP y Vox, una fórmula que permitiera cumplir formalmente el compromiso político sin perder a los profesores. La solución consistía en trasladar fuera de los colegios las ocho horas destinadas específicamente a la enseñanza del árabe y conservar dentro de ellos las otras 17 horas de trabajo de los docentes.
El acuerdo resulta especialmente significativo porque terminó contando con todas las fuerzas representadas en el Ayuntamiento, incluidos Vox y PSOE. Las clases de árabe se impartirían en unas dependencias municipales, mientras los profesores podrían continuar en los colegios desarrollando el resto de sus funciones. La propia Embajada marroquí aceptaba la fórmula, según explica el director del Gonzalo Encabo, Alfonso Corrales.
La batalla política contra un programa asociado a Marruecos termina así afectando a unos profesionales cuya actividad cotidiana tiene mucho que ver con la integración. Talayuela cuenta desde hace décadas con población marroquí atraída por las oportunidades laborales de la zona. Los docentes ayudan especialmente a los alumnos que llegan durante el curso sin dominar el español para que puedan incorporarse cuanto antes al funcionamiento ordinario de las aulas.
Profesores de árabe que también enseñan español
Corrales reivindica la labor desarrollada por estos profesionales y recuerda que la colaboración con instituciones marroquíes es anterior incluso al actual convenio. El centro lleva unos 20 años trabajando con la Embajada y el Consulado de Marruecos en Sevilla y anteriormente recibía profesores a través de la Fundación Hassan II.
Su trabajo resulta particularmente importante cuando llegan nuevos alumnos desde Marruecos. Además de facilitarles el aprendizaje del español, los profesores pueden comunicarse directamente con sus familias y ejercer como intermediarios culturales y lingüísticos. El director relaciona esa actividad con una convivencia que, pese al elevado porcentaje de población de origen marroquí, no ha registrado los graves conflictos observados en otros lugares.
Muchos de los alumnos que asistían a las clases de árabe ni siquiera son recién llegados. Han nacido en Talayuela y utilizan en sus casas alguna variedad de la lengua, aunque progresivamente pierden competencias o apenas comprenden el dialecto hablado por sus familias. El programa permite mantener ese vínculo lingüístico mientras la actividad de los mismos docentes facilita simultáneamente su integración educativa en español.
El colegio presenta esa experiencia como un modelo de convivencia. Musulmanes y cristianos comparten actividades y celebraciones dentro de un proyecto educativo que intenta integrar la diversidad cultural del municipio en la vida cotidiana del centro. La pérdida de los profesores ha generado por ello preocupación entre quienes consideran que su función desborda ampliamente las ocho horas semanales dedicadas al árabe.
Educación bloquea la solución negociada en Talayuela
Cuando la comunidad educativa parecía haber encontrado una salida, apareció un segundo obstáculo. El Ministerio de Educación rechaza que las clases de árabe puedan trasladarse a instalaciones municipales porque interpreta que el convenio establece que las actividades deben desarrollarse dentro de los centros docentes y quedar sometidas allí a la correspondiente inspección educativa.
Educación reconoce los «graves perjuicios» ocasionados al profesorado y al alumnado, incluida la pérdida de conocimientos sobre sus orígenes lingüísticos y las dificultades que puede generar para la integración. Sin embargo, considera que la solución negociada constituye una maniobra de la Junta para justificar su decisión de eliminar el programa y advierte de que sacar las clases fuera del colegio puede señalar a los alumnos y colocarlos en una situación de exclusión. El Ministerio atribuye el conflicto a la aceptación de las «imposiciones ideológicas» de Vox.
Los directores discrepan de esa interpretación. Corrales sostiene que el convenio habla de enseñar al alumnado de origen marroquí escolarizado en centros españoles y de poner aulas a disposición de los profesores, pero no establece expresamente que las clases tengan que desarrollarse físicamente dentro de los colegios. Educación mantiene la interpretación contraria.
El resultado es que una medida impulsada por Vox y asumida por el PP regional terminará aplicándose incluso después de que las instituciones locales encontraran una fórmula de compromiso. «Por supuesto que el problema lo han causado el PP y Vox», afirma Corrales, que califica la decisión inicial de «racismo y xenofobia», pero responsabiliza ahora también al Gobierno central de impedir la solución. Los centros tendrán que afrontar el curso sin unos docentes que, además de enseñar árabe, servían diariamente de profesores de español, traductores y mediadores con decenas de familias.