Un naufragio en la ruta canaria desde Gambia deja más de 140 muertos

23 juillet 2026 - 21:33

Más de ciento cuarenta migrantes africanos que viajaban a bordo de un cayuco rumbo a Canarias han desaparecido en el mar, según ha confirmado la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que sitúa la cifra de fallecidos en ciento cuarenta y tres. La embarcación, que zarpó de Gambia con doscientas personas a bordo, fue localizada a la deriva por las autoridades mauritanas tras veinte días de navegación, con solo treinta y ocho supervivientes.

Más de ciento cuarenta migrantes africanos que viajaban rumbo a Canarias a bordo de un cayuco han desaparecido en el mar, según ha confirmado la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que sitúa la cifra de fallecidos en ciento cuarenta y tres. La embarcación fue recuperada por las autoridades mauritanas en aguas de ese país cuando se encontraba a la deriva cerca de Nuadibú, con treinta y ocho personas a bordo, dos de las cuales murieron tras ser rescatadas. Familiares y supervivientes aseguran que el cayuco zarpó de la localidad gambiana de Bafuloto con doscientas personas a bordo.

La primera alerta sobre este cayuco se lanzó a través de las redes sociales, y la embarcación fue localizada posteriormente por las autoridades mauritanas en situación crítica, sin motor a bordo, con solo una garrafa de gasolina y sin sistema de posicionamiento por satélite (GPS), según fuentes próximas al rescate. Entre las treinta y ocho personas supervivientes en el momento de su localización había treinta y cuatro varones adultos, dos mujeres y dos menores. Veintiocho procedían de Senegal, ocho de Gambia, uno de Guinea-Conakry y uno de Costa de Marfil. Un senegalés y un gambiano que viajaba junto a cuatro miembros de su familia, identificado como Souleymane Jallow, fallecieron poco después de ser rescatados.

Según Acnur, los dos menores rescatados perdieron a todos los miembros de su familia durante la travesía y se recuperan en un hospital de Nuadibú, junto al resto de supervivientes. La agencia de la ONU describió el suceso en un comunicado en términos que subrayan la magnitud recurrente de estas tragedias: «Estos hechos recuerdan con crudeza que, pese a los esfuerzos sostenidos de las autoridades costeras y las organizaciones humanitarias por salvar vidas, la ruta atlántica entre África occidental y Canarias sigue siendo una de las más mortíferas del mundo».

Las causas del desastre y el relato de la travesía

Los primeros indicios apuntan a que el cayuco zarpó de un afluente cercano al río Gambia, en los alrededores de la localidad de Bafuloto, y que, alrededor de una semana más tarde, sufrió algún tipo de percance o avería mecánica que provocó que los migrantes permanecieran a la deriva durante más de dos semanas. Tal y como ha ocurrido en accidentes similares, el agua y la comida podrían haberse agotado, lo que explica la elevada cifra de personas desaparecidas, ya que en estos casos suelen ser lanzadas al mar a medida que fallecen. La embarcación fue hallada tras veinte días de navegación en aguas de Mauritania.

El activista gambiano Ebrima Drameh denunció en una carta abierta dirigida a las autoridades la falta de atención institucional que reciben estos episodios: «Cuando cientos de gambianos mueren o desaparecen en el mar a menudo hay solo silencio. Esta es una crisis nacional que merece ser abordada con urgencia», exigió. La sociedad civil gambiana alerta sobre la desaparición de más de cinco mil jóvenes de ese país en los últimos siete años, una cifra que sitúa a la emigración irregular como una de las principales preocupaciones sociales del país.

El desplazamiento de las rutas migratorias hacia Gambia

Hasta mediados de mes habían llegado unas cuatro mil cuatrocientas personas a Canarias por vía marítima irregular, lo que representa un descenso del sesenta y uno por ciento respecto al año anterior, según datos de Acnur. Esta caída se explica sobre todo por la intensificación de los controles en Mauritania y Senegal, países desde los que apenas salen embarcaciones desde hace un año y medio, aunque en sus aguas son interceptadas muchas de las que zarpan desde puntos situados más al sur. Esta vigilancia reforzada en los países más próximos a Canarias ha desplazado hacia Gambia, y en menor medida hacia Guinea-Conakry, los principales puntos de salida de las embarcaciones.

Dentro de Gambia, localidades como Jinak, Tandji, Gundjur o la propia capital, Banjul, son puntos de salida habituales, a los que se han sumado en los últimos tiempos lugares situados en el interior del río Gambia, en un intento de los organizadores de estos viajes de burlar la vigilancia costera. El desplazamiento de las rutas hacia el sur implica distancias de navegación considerablemente más largas hasta el archipiélago canario, lo que incrementa el riesgo de percances mecánicos y de agotamiento de suministros como el que, según los indicios disponibles, provocó la tragedia de Bafuloto. La ruta atlántica entre África occidental y Canarias continúa así configurándose como una de las más letales del mundo, condicionada por las largas distancias, las condiciones imprevisibles del océano y la dificultad para acceder a rescates a tiempo.

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