Un sondeo de Ipsos para La Vanguardia, elaborado con 1.058 entrevistas entre el 23 de marzo y el 8 de abril, revela que el 72% de la ciudadanía española considera injustificada la intervención militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. El repudio supera los bloques ideológicos y alcanza al 63% de los votantes del Partido Popular. El 50% de los encuestados valora positivamente la gestión del Gobierno de Sánchez ante el conflicto, aunque las proyecciones electorales incluidas en el mismo estudio no traducen esa cohesión en mejora para la coalición gobernante.
El primer gran sondeo nacional sobre el impacto político de la guerra de Irán en la opinión pública española confirma lo que apuntaban las mediciones parciales. La oposición a la intervención militar de Estados Unidos e Israel es mayoritaria, transversal y estable. El estudio de Ipsos para La Vanguardia, con 1.058 entrevistas realizadas mediante el método CAWI (entrevista autoasistida por ordenador) entre el 23 de marzo y el 8 de abril de 2026, sitúa en el 72% la proporción de ciudadanos que considera injustificada la ofensiva. Solo un 12% la avala; el 16% restante no se pronuncia. El error muestral es de ±3,1 puntos porcentuales.
El resultado se recoge durante las semanas en que el Gobierno de Pedro Sánchez confirmaba sus principales decisiones ante el conflicto. El Ejecutivo había cerrado el espacio aéreo español a la aviación militar estadounidense vinculada a la operación Furia Épica y mantenía la prohibición de uso de las bases de Rota, en Cádiz, y Morón de la Frontera, en Sevilla. La evaluación ciudadana de esa postura arroja un balance neto de +27 puntos: el 50% la juzga favorable o muy favorablemente, frente a un 23% que la considera negativa y un 18% que la sitúa en terreno neutro.
Un no que cruza el bloque conservador
La característica más llamativa de la encuesta es la amplitud del repudio más allá del electorado progresista. Entre los votantes del Partido Popular (PP), un 63% se opone a la acción bélica y solo un 21% la justifica. La distancia con la izquierda es de intensidad, no de dirección: la condena alcanza el 87% entre los electores del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el 98% entre los de Sumar y se aproxima a la unanimidad en los electorados de formaciones nacionalistas de izquierda como Esquerra Republicana de Catalunya, Bildu o el Bloque Nacionalista Galego (BNG).
La excepción parcial se localiza en los votantes de Vox, la única formación en la que aflora una división nítida. Un 40% de sus electores rechaza la guerra, un 40% la apoya y un 20% no se pronuncia. Los simpatizantes del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y de Junts per Catalunya exhiben mayor ambigüedad que los del PP: casi un tercio no condena la agresión o no emite juicio. El sondeo revela también que el 32% de los españoles preferiría hoy un gobierno del PP con apoyo de Vox, frente al 23% que optaría por una coalición entre los dos grandes partidos.
El Gobierno recibe más apoyos que críticas
La evaluación de la postura española ante el conflicto arroja un resultado favorable al Ejecutivo, aunque con matices relevantes según cada electorado. El 50% juzga positiva o muy positivamente la actitud del Gobierno, frente a un 23% que la valora negativamente. El saldo de +27 puntos ilustra que parte del voto conservador comparte la posición española, ya que solo el 20% de los votantes del PP y el 15% de los de Vox aprueban la gestión del Ejecutivo ante la guerra, aunque muchos más rechazan igualmente el recurso a la fuerza, lo que dificulta a la oposición articular una alternativa coherente.
El respaldo se concentra en el bloque de izquierda. Entre los votantes del PSOE, el apoyo a la postura exterior del Ejecutivo alcanza el 80%; entre los de Sumar, el 95%. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, había sintetizado la lógica del Gobierno en declaraciones a la emisora Rac 1. «El objetivo es no hacer nada que permitiera escalar esta guerra», afirmó. La ministra de Defensa, Margarita Robles, precisó que la posición fue comunicada a Washington «desde el primer momento» del conflicto, sin aguardar a que la presión diplomática se intensificara.
Política y vivienda, preocupaciones dominantes
El estudio traza también una radiografía del estado de ánimo general de la ciudadanía española. La política y los propios partidos encabezan la lista de principales problemas del país con el 68% de las menciones, seguidos de la vivienda con el 51%, la corrupción con el 37% y la sanidad con el 31%. El analista político Iván Redondo, en su columna publicada en el mismo número de La Vanguardia, advierte que Andalucía «puede dar una nueva patada al tablero este 17 de mayo», en alusión a la capacidad de las próximas elecciones autonómicas para alterar las dinámicas nacionales que el sondeo retrata.
La saturación política presenta una distribución transversal. Casi el 90% de los votantes del PP o de Vox señala a los partidos y a sus comportamientos como el principal problema del país. Esa percepción supera el 56% entre los electores del PSOE y ronda el 60% entre los de Sumar. La crisis habitacional preocupa con mayor intensidad a la izquierda: más del 74% de los votantes de Sumar y más del 50% de los del PSOE la citan como urgencia prioritaria, frente a porcentajes sensiblemente menores en el espacio conservador.
Pese al amplio respaldo ciudadano a la postura española ante la guerra, el sondeo no traduce esa cohesión en una mejora electoral para la coalición gobernante. Las proyecciones de escaños incluidas en el mismo estudio otorgan al PP 130 diputados y a Vox 64, una suma de 194 actas que representaría una holgada mayoría absoluta. El PSOE retrocede hasta 117 escaños y Sumar se desploma a siete. El rechazo a la intervención militar no ha revertido, al menos de momento, la tendencia conservadora que marca el ciclo electoral. Sánchez resumió en el Congreso la postura del Ejecutivo con una frase que el sondeo parece refrendar parcialmente: «Esta no es nuestra guerra, pero los españoles sí son nuestra gente».