Un análisis de datos de la organización de verificación Newtral concluye que el 70% de los 8.666 locales de juego registrados en España están situados a menos de 250 metros de un centro educativo. La distancia mediana entre un establecimiento de apuestas y el colegio más próximo es de 162 metros, el equivalente a dos minutos a pie. España no dispone de ninguna norma estatal que regule esta proximidad, y la fragmentación autonómica genera umbrales que van de los 100 a los 850 metros.
España cuenta con 8.666 locales de apuestas, salones de juego y casinos, y el 70% de ellos está ubicado a menos de 250 metros de un centro educativo, ya sea un colegio, un instituto, un centro de formación profesional o un centro de enseñanza artística. Así lo concluye un análisis publicado el pasado 2 de mayo por Newtral, que cruzó los datos de 34.948 centros docentes registrados por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes con la localización de los establecimientos de juego obtenida mediante 49.680 búsquedas a través de la interfaz de programación de Google Maps. El resultado dibuja un mapa de proximidad entre ocio y apuestas que no tiene un marco regulatorio uniforme en ningún punto del territorio.
La distancia mediana entre un local de apuestas y el colegio más próximo es de 162 metros —equivalente a dos minutos de camino— y el 40% de los establecimientos no alcanza los 150 metros. Más de la mitad de los locales de apuestas del país, el 53%, se encuentra dentro de los límites de distancia establecidos por su respectiva comunidad autónoma. Este dato requiere, no obstante, una precisión esencial: el umbral autonómico se aplica únicamente a la concesión de nuevas licencias, de modo que los establecimientos instalados antes de que se fijaran esas distancias pueden permanecer en funcionamiento aunque queden dentro de la zona de exclusión, sin incurrir por ello en ninguna irregularidad legal.
De 100 a 850 metros: el mapa autonómico
La ausencia de una norma estatal que establezca una distancia mínima uniforme entre locales de apuestas y centros educativos deja en manos de cada comunidad autónoma la decisión sobre ese límite. Las distancias varían de forma notable: el rango va de los 100 metros en algunas regiones hasta los 850 en la Comunitat Valenciana, siendo 300 metros la medida que más se repite y la que el análisis utiliza como referencia nacional. El Ministerio de Consumo confirmó a Newtral que la competencia regulatoria corresponde íntegramente a las comunidades autónomas.
Madrid, Cataluña y Asturias son las regiones con menor distancia mínima contemplada en su normativa, lo que genera una paradoja estadística: precisamente porque su umbral es reducido, el porcentaje de locales que quedan dentro de ese radio es bajo —del 20,1%, del 27,7% y del 21,7%, respectivamente—. Si las tres comunidades aplicaran los 300 metros de referencia nacional, esos porcentajes escalarían hasta el 87%, el 83% y el 71%. En el extremo opuesto, la Comunitat Valenciana, con 850 metros de exclusión, presenta el mayor porcentaje de establecimientos dentro de su propio umbral: el 95,3% de sus más de 1.000 locales queda comprendido en ese radio respecto a un centro educativo.
Menores, adicción y el riesgo de los locales
El impacto de esta proximidad sobre la población juvenil constituye el eje de preocupación que sustenta el análisis. Según la encuesta ESTUDES, elaborada por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones dependiente del Ministerio de Consumo, uno de cada cinco estudiantes de entre 14 y 18 años, el 19,8%, reconoce haber apostado dinero en alguna ocasión, y lo ha hecho de forma mayoritaria acudiendo a locales físicos. Entre quienes participan en casas de apuestas, máquinas de azar y juegos de cartas, el 26% presenta indicadores de posible juego problemático, definido como la pérdida parcial de control sin que se considere todavía una adicción clínica.
Juan Lamas, director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), reconoce que fijar distancias mínimas entre locales de apuestas y colegios es una medida efectiva para reducir estímulos en la población, pero considera que resulta «insuficiente» por sí sola. En zonas como Vallecas o Villaverde, en Madrid, los vecinos se han movilizado en distintos momentos contra la proliferación de salones de juego; Lamas señala que la cuestión no es solo la presencia de estos locales, sino la «desaparición de alternativas de ocio» en entornos con escasa oferta de esparcimiento para jóvenes. La FEJAR también alerta de que la autoprohibición —el mecanismo por el que una persona puede solicitar que se le impida el acceso a establecimientos de juego— no resuelve la ludopatía, aunque sí puede ser un apoyo para quienes ya están en tratamiento.
Vallecas y la concentración en barrios populares
La mayor aglomeración de locales de apuestas de España se concentra en Madrid. Hasta 365 establecimientos tienen otro local a menos de 100 metros en la capital. La densidad más extrema se localiza en el barrio de Puente de Vallecas, donde nueve locales de apuestas se encuentran en un radio de 100 metros. La segunda mayor concentración está en el municipio madrileño de Torrejón de Ardoz, con ocho establecimientos en el mismo radio. Esta distribución no es casual: un segundo análisis de Newtral publicado el mismo día concluye que la mayor concentración de locales de apuestas en España se produce en los barrios de renta media y baja, lo que añade una dimensión de desigualdad territorial al problema.
El análisis incluye también los locales de Loterías y Apuestas del Estado, que la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata califica de «foco igual o peor» que los establecimientos de juego convencionales. La razón es doble: de una parte, presentan la misma proximidad física a centros educativos; de otra, carecen del sistema de autoprohibición que sí puede activarse en casinos y salones de juego, lo que impide que una persona con problemas de adicción sea disuadida de entrar. La ausencia de un registro estatal equivalente al de los establecimientos de juego convencionales deja a las administraciones de lotería fuera del perímetro de las medidas preventivas vigentes.
El cuadro que emerge del análisis de Newtral es el de una regulación fragmentada y con amplias lagunas en su aplicación práctica. La normativa autonómica solo opera hacia el futuro —nuevas licencias—, no sobre el parque instalado. Los establecimientos ya existentes dentro de los umbrales de exclusión pueden continuar operando indefinidamente, lo que significa que la distancia entre un local de apuestas y el colegio más próximo no depende solo de lo que diga la ley, sino de cuándo se instaló ese local y en qué comunidad autónoma lo hizo. En ese contexto, los dos minutos que separan de media a un establecimiento de juego de un centro educativo en España son, antes que un dato estadístico, el reflejo de una política pública pendiente de resolver.