Sanidad niega el colapso en Ceuta pero admite el riesgo epidemiológico

17 août 2026 - 17:43

La ministra Mónica García visitó ayer la ciudad autónoma y rechazó con una batería de datos la existencia de un colapso hospitalario, mientras el Colegio de Médicos alertó de que el sistema funciona gracias a un esfuerzo extraordinario. Médicos del Mundo y Save the Children atendieron en las calles a personas con heridas infectadas, gastroenteritis y sarna. El Partido Popular aprovechó la visita para exigir la dimisión de García.

La presión asistencial en Ceuta ha descendido un 70% desde el primer día del cruce masivo —cuando se registraron 1.149 atenciones—, hasta las 193 del pasado sábado. El Hospital Universitario mantiene alrededor de la mitad de sus camas disponibles: de sus 212 plazas, 101 personas están ingresadas, de las que 28 son migrantes y una permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Con esos datos sobre la mesa, la ministra de Sanidad, Mónica García, repitió ayer en Ceuta, ante los medios y ante el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, que técnicamente no existe ningún colapso sanitario.

El diagnóstico oficial, sin embargo, convive con otra realidad en los márgenes de la ciudad. En los asentamientos improvisados de El Tarajal y la playa de El Trampolín, cientos de migrantes heridos y enfermos evitan acudir a los centros de salud por miedo a que una visita médica se convierta en su pasaporte de expulsión. No hay un solo baño público portátil en el polígono de El Tarajal ni una ducha. Fue Médicos del Mundo quien se personó allí el sábado, dieciséis días después del cruce, para realizar la primera asistencia sanitaria in situ: atendieron heridas infectadas que los migrantes se habían hecho el día que cruzaron la frontera a nado.

Los datos y la calle

García respondió a la pregunta que el Gobierno llevaba días eludiendo: si no hay colapso, ¿por qué el Estado no llega a las personas que permanecen en la periferia? «La actuación sanitaria más urgente está fuera del hospital y fuera de los centros de salud», dijo la ministra. Su prioridad inmediata, explicó, es garantizar condiciones mínimas de salubridad: «Albergarlos, darles techo». El jefe de Medicina Preventiva del hospital ceutí, Julián Domínguez —que también ejerce de voluntario en El Trampolín—, lo describió con más crudeza: «El diagnóstico es de sobrecarga asistencial, sumado a que estamos de vacaciones».

El Colegio Oficial de Médicos de Ceuta dibujó un panorama diferente al ministerial, aunque sin desmentirlo frontalmente. La organización admitió que el sistema ha seguido funcionando, pero advirtió de que lo ha hecho gracias a un esfuerzo extraordinario de sus profesionales, que ha exigido activar un dispositivo especial con más de 60 refuerzos. Para el colegio, esa resistencia no puede interpretarse como normalidad. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, y el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) también rechazaron el colapso hospitalario, aunque coincidieron en que la presión sobre el terreno es excepcional.

Tuberculosis, sarna y gastroenteritis

Donde sí existe unanimidad es en el diagnóstico epidemiológico. García confirmó dos casos de tuberculosis en la ciudad: uno de un menor que llegó ya con diagnóstico y tratamiento iniciado en Marruecos, y otro de un paciente ceutí con síntomas desde hace dos meses. La ministra informó además de algunos casos de Mantoux positivo —la prueba que detecta posible exposición a la tuberculosis o vacunación previa—, que están siendo derivados al hospital para pruebas adicionales, y de 18 casos de gastroenteritis. El epidemiólogo Domínguez confirmó también un brote de sarna causado por las condiciones de insalubridad en los asentamientos.

El riesgo epidemiológico es, según García, «moderado» para los migrantes y «bajo» para la población ceutí. La ministra fue explícita al señalar que los migrantes «no traen enfermedades, pero pueden enfermar ahora», en alusión a las condiciones en que permanecen: sin agua corriente, sin aseo, durmiendo a la intemperie. Save the Children cifra en más de 4.000 los menores que continúan fuera del sistema de protección de Ceuta, pendientes de ser identificados y derivados a los servicios sociales. Detrás de la caravana de Médicos del Mundo, los adolescentes corrieron hacia los voluntarios repitiendo «yo menor, menor, menor». En menos de una hora, la lista de nombres y apellidos alcanzó el centenar.

El PP pide la dimisión

El Partido Popular aprovechó el desplazamiento de García a Ceuta para exigir su dimisión por lo que calificó de colapso sanitario, en abierta contradicción con los datos que la propia ministra presentó. El vicesecretario de Coordinación Autonómica del PP, Elías Bendodo, acusó al Gobierno desde Tarifa (Cádiz) de enviar ministros a la ciudad para hacerse la foto pero aportar «cero soluciones». Sostuvo que las urgencias atendían a unas 500 personas diarias, frente a las 100 habituales, y responsabilizó directamente al ministerio del colapso: «Es la culpable de ese colapso sanitario en la ciudad». Y añadió: «Le pido que dimita».

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se sumó a la ofensiva desde X sin acudir a Ceuta, reclamando al Gobierno «sensibilidad» ante lo que definió como una crisis cuádruple —migratoria, de salud pública, de orden público y de seguridad nacional—. García respondió con contundencia a los ataques populares y a las informaciones difundidas por Vox sobre presuntas agresiones sexuales de migrantes marroquíes que están siendo investigadas. «Asociar inmigración con enfermedad, delincuencia o peligro es injusto y xenófobo», recalcó la ministra. Confirmó que los servicios de asistencia atendieron a cinco víctimas de violaciones, sin establecer ningún vínculo directo con la crisis migratoria.

La semana que cumple veinte días del cruce abre hoy con un consejo de gobierno extraordinario convocado por Vivas, que alertó en un escueto comunicado de que Ceuta «está en peligro». El Gobierno central mantiene su presencia en la ciudad con la visita de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, séptima integrante del Ejecutivo que aterriza en Ceuta desde el 30 de julio. El debate más urgente sigue sin resolverse: dónde instalar espacios dignos para los migrantes que aún permanecen en las calles, ante el rechazo vecinal a cualquier instalación en sus proximidades.

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